Raúl Linares (enviado especial) / @jraullinares3_0
(26 de febrero, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).-A cinco meses de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el estado de Guerrero se ha vestido nuevamente de luto y sangre. La represión contra maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG), que el pasado 24 de febrero cobró la vida de una persona, se hace presente en movilizaciones y plantones a lo largo y ancho del estado.
La putrefacción política y social es evidente, latente.
En la capital, Chilpancingo, dentro de una pequeña oficina ubicada en Avenida Insurgentes, a poco más de 89 kilómetros de la Ciudad de Iguala, donde comenzó esta historia, el virtual candidato al gobierno del estado por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Pablo Amílcar Sandoval, no se siente paralizado ni mira la barbarie con otros ojos que no sean los de un “hartazgo social” que podría generar cambios.
En su interpretación, los hechos ocurridos esa madrugada del 26 y 27 de septiembre, han “despertado a la sociedad” en su conjunto y han lanzado a miles de personas a las calles, entre ellos, al magisterio disidente y los normalistas. Pero lo que algunos ven como una consecuencia de un caos generalizado, una ingobernabilidad incurable y patológica, el joven político lo mira con ojos de esperanza: “todo esto nos dice que otra forma de hacer política es posible”.
Propone llevar ese descontento hacia la génesis de un movimiento que cambie el estado de las cosas, asegura en entrevista exclusiva para Revolución TRESPUNTOCERO. La propuesta: un gobierno de izquierda que en verdad realice una transición de poderes en una entidad que, pese a ser gobernada desde hace varios años por las siglas del PRD, siempre ha sido mecida bajo las siglas del PRI. El fantasma de Edipo.
‒Pablo Amílcar, se asegura que el regreso del PRI al gobierno del estado es prácticamente un hecho consumado; ¿qué puedes decir de eso?
‒Nosotros creemos que eso sería un hecho nefasto. El PRI ha mostrado ahora con su veta autoritaria, su clara vinculación con la corrupción, la entrega del país a los intereses extranjeros. Lo peor que le podría pasar a Guerrero sería el regreso del PRI. Sin embargo vemos una madurez y una conciencia de los guerrerenses, porque se dan cuenta de lo que está pasando. El enojo que hay hoy, la indignación, no se enfoca como se podría deducir al PRD o al gobierno emanado del PRD. Se enfoca básicamente a Enrique Peña Nieto.
“Cuando se dice: fue el Estado el que desapareció a los normalistas, quien masacró a los estudiantes en Iguala, se enfoca al ejecutivo federal. Se pide, ´fuera Peña Nieto’. El pueblo guerrerense y la sociedad internacional se da cuenta de que el gobierno de Peña Nieto está traicionando al pueblo de México. Ahora con los hechos que ocurrieron ayer en Acapulco, primero, quien deja de pagarle a los maestros es el gobierno federal y quien los reprime brutalmente, hasta la muerte, también es el gobierno federal.”
El abanderado por Morena, asegura que esa omisión en escuchar las exigencias del magisterio agrupado en la CETEG, también es responsabilidad del gobierno local encabezado por Rogelio Ortega, es uno más de los que ya no digamos, “actúa” bajo los designios del gobierno federal, sino que éste se ha desdibujado completamente hasta desaparecer del escenario político y administrativo.
“Quien reprime es el gobierno federal, ante la inexistencia del gobierno local. Hay aquí una omisión grave de la administración de Rogelio Ortega. Es uno más de los desaparecidos, el gobernador. En este lugar no existe el gobernador. Es una indignidad que el gobierno local esté justificando los hechos de represión que hubo ayer, en donde murió un docente jubilado, decenas de ellos están en calidad de detenidos y otras decenas más están heridos. No hay nada que justifique la muerte de un maestro guerrerense de 65 años, enfermo de polio, a macanazos.”
‒Dices que el gobierno es uno de los desaparecidos, pero no así, aunque oculto, de Ángel Aguirre Rivero, de hecho hasta tendrá su propia bancada.
‒Aquí vemos un fenómeno muy triste en el PRD: el PRD se traicionó a sí mismo. El PRD se convirtió en aquello contra lo que luchaba. Es como el PRI que en su origen es revolucionario, se dice revolucionario, se volvió lo que es en la corrupción. Ahora el PRD que luchaba contra el PRI, que luchaba contra los métodos priistas, contra la coacción del voto, contra la voluntad popular y vicios electorales, es lo que hace. El partido que luchaba contra los corruptos se volvió el partido de los corruptos. El partido que combatía a los caciques se convirtió en el partido de los caciques.
“Y para rematar: el partido que desaparece a los estudiantes, que ordena las matanzas, parece que se repite la historia en dicho organismo político. Tenemos la trágica historia de que el PRD se convirtió en aquello contra lo que luchaba.”
‒Pero la verdad, el PRI nunca se fue, ¿no es así? Por ejemplo, Ángel Aguirre es una persona muy cercana al viejo cacique Rubén Figueroa Alcocer.
‒Si claro, es decir, el PRI nunca se fue, nunca hubo un cambio de régimen aquí. El régimen sigue intocado; el régimen de imposición, de injusticia, de despojo y muerte que ha habido en las últimas décadas. No ha cambiado el régimen nada. Zeferino Torreblanca gobernó con los priistas. Ángel Aguirre gobernó con los priistas. Tenemos ahora ese mismo escenario. No ha habido el cambio del régimen en el estado.
“Una primera oportunidad que tenemos de que gobierne la izquierda en el estado es esta. Y esa oportunidad se da a partir de los movimientos sociales, de la irrupción de la sociedad organizada. Todo esto se conjuga después de los hechos de Ayotzinapa, de Iguala y lo que posibilita el cambio hoy en Guerrero son esos movimientos sociales.
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Sabe de lo que habla. La sangre llama.
El abanderado por Andrés Manuel López Obrador es un joven político con una historia familiar muy cercana a la oposición. Hijo del abogado Pablo Sandoval Ramírez, el mismo que siendo un hombre de familia, actuó como destacado líder de las juventudes marxistas-leninistas durante el movimiento estudiantil de 1968 y fue el primer diputado de oposición en ocupar la presidencia de la Cámara de Diputados.
También es nieto de Pablo Sandoval Cruz, emblemático ex miembro del Partido Comunista Mexicano y que participó activamente en diversos movimientos sociales a lo largo del siglo XX y ha sido un hombre muy cercano a López Obrador, desde su gestión al frente del gobierno del Distrito Federal hasta su campaña electoral a la presidencia de la república, en 2006 y 2012. Es economista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México y doctor con estudios es la universidad de Yale.
‒Pablo la verdad, ¿a qué santo se le reza, a qué Dios te encomiendas o bajo qué égida ideológica te cubres para buscar la gubernatura de un estado que se dice, por antonomasia, es ingobernable?
‒Mira, se plantea mucho que este es un momento muy difícil para el estado de Guerrero. Que quién querría gobernar un estado en estas condiciones. Que quién querría enfrentar estos problemas. En efecto: hay muchos candidatos, incluso, han declinado sus aspiraciones a gobernar por eso. Pero justo por eso digo que es el momento del cambio social, que las condiciones sociales están dadas para la transformación.
“Es un momento límite, no se aguanta más lo que está pasando. No se aguantan más desapariciones, no se aguanta más que los niños no puedan ir a la escuela porque extorsionan a sus maestros y padres y no sólo por la criminalidad y las fuerzas del orden. Entonces es necesario el cambio. Yo digo que todos, todos, debemos de hacernos responsables del futuro de nuestro estado. Es el momento límite en el que tenemos que cambiarlo, transformarlo.
“Yo digo que esa es la posibilidad hoy. Es hoy o nunca: el poder ejecutivo, legislativo y judicial están colapsados”.
Para ello, propone que las siglas de Morena en verdad desemboquen en un movimiento de “regeneración”, un gobierno que gobierne poco, pero reinstaurando las instituciones del Estado que han perdido validez o legitimidad. Esto a partir de tres ejes primordiales: 1) “alimentación sustentable”; 2) “salud preventiva” y 3) “educación para ser libres”. “Lo que exige el estado de Guerrero, es sobre todo, dignidad” y hacerlo, implicaría adaptar las exigencias sociales a un nuevo constituyente local que él mismo sería encargado de impulsar.
Por último, aseguró que de llegar a la gubernatura, creará una “Comisión de la Verdad”, no únicamente abocada a investigar los crímenes de lesa humanidad que se cometieron durante la guerra fría. Sino también una Comisión que investigue los recientes hechos sucedidos en Iguala, en el 12 de diciembre del año 2011, así como todas “las injusticias” y “crímenes” que los recientes gobiernos han protagonizado en los últimos años.


