(16 de abril, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- En las últimos décadas las relaciones entre México y Estados Unidos han tomado un giro más allá de lo que se puede considerar como una posición de “socios comerciales” ya que, de acuerdo a diversos especialistas, el trato entre ambas naciones se ha desarrollo en una tónica desigual.
Aunado a lo anterior, la dependencia de México hacia el vecino país del norte se ha posicionado con más fuerza al transcurso de los años, al grado de que la frase, “sí a Estados Unidos le da gripa, a México le da una pulmonía”, se ha difundido como una verdad inobjetable.
Para el doctor Carlos Melesio Nolasco, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (DEH-INAH), al hablar de política exterior mexicana de inmediato nos referimos en un 80% a Estados Unidos. Asimismo afirma que a partir de los años 80, la política exterior de nuestro país se ha centrado en recibir órdenes del llamado “socio comercial”.
El investigador explica que esta situación de dependencia y servilismo se ha afianzado en los últimos 30 años, pues detalla, en la década de los 40, 50 y hasta 70, México se movía con un poco más de libertad en el ámbito internacional, entre otras cosas, gracias a que tenía bien definido un proyecto de nación.
“A partir de 1940 se da un periodo muy interesante, con un proyecto nacional, es decir un proyecto económico, político y social, en el cual se toma como objetivo el desarrollo de este organismo social llamado México; este desarrollismo se da en todos los niveles y contempla: primero tener la capacidad de producir todos los requerimientos que se necesitan para vivir, no sólo los industriales, sino los alimentarios, y una vez que se tenga eso poder pasar a un segundo nivel”, comenta.
Aunado a lo anterior manifiesta que sumado a este proyecto, factores como la guerra fría le permitieron a México una mayor dependencia. A lo anterior comenta: “esta guerra le da cierta independencia a nuestro país, por supuesto el proyecto desarrollista fue dependiente de capital y maquinaria estadounidense, pero se manejaba con cierta autonomía. Había un contexto que daba autonomía en la política exterior”.
En tal sentido, el académico detalla que fue en el año de 1982 cuando las relaciones entre México y Estados Unidos cambiaron de manera importante. Agrega que en este punto se comienza a perfilar lo que hoy en día vemos que es la relación bilateral entre estas naciones.
“Es a partir de 1982 cuando esto cambia trágicamente. Se acaba el proyecto desarrollista, se implanta el modelo neoliberal y cambia la política exterior mexicana; comienza el deterioro paulatino de las relaciones con Estados Unidos. Es decir a partir del 82 ya no hay un proyecto nacional, ya el objetivo no es producir o formar un ente social que sea autosustentable, ya se instala la venta de la nación, y se implanta un proyecto que todavía está vigente: acabar con todo lo que huela a Cardenismo”, comenta.
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Cabe mencionar que al eliminarse este proyecto de nación se da paso a un desdibujamiento en la identidad nacional, con lo cual México queda a expensas del país de las barras y las estrellas. Ante esto y como lo menciona el investigador comienza una destrucción del legado de Cárdenas, mismo que intenta implementar una idea de nación.
“Ya acabaron con el petróleo, ya acabaron con el reparto agrario, la tierra es privatizable. Con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), uno de los más absurdos tratados que pudieron haber existido, se implementa la brutal intromisión norteamericana en México y ahorita no hay un proyecto nacional. Ahorita la política exterior mexicana se puede resumir en dos palabras ¡Yes, sir!”, detalla.
Al respecto de esta actitud servil, el académico hizo referencia a la posición que tomó Vicente Fox durante su mandato. Recordó el momento en que México entró en diferencias con otros países de Latinoamerica por defender los intereses de Estados Unidos.
“El colmo fue cuando Fox defendió los intereses estadounidenses en Sudamérica, pero de una manera más apasionada que los mismos estadounidenses, por esto México casi rompe relaciones con Cuba, Bolivia, Venezuela, tratando de imponer una iniciativa norteamericana”, explica.
En este sentido, enfatiza que hoy en día México tiene instituciones endebles, situación que no le permite desarrollar una política exterior buena. “Antes tenía (México) la posibilidad de ejercer cierta soberanía por este peso que daba la política exterior realizada. Hoy eso cambió. En Estados Unidos no se toma en cuenta lo que diga u opine el gobierno mexicano, antes sí éramos primeros vecinos. La apertura comercial sí se hubiera hecho pero hacia el sur no al norte, hacer de México la entrada de América Latina y dejar de cuidar el patio trasero a Estados Unidos”, comenta.
Por otro lado Melesio Nolasco detalla que en el país ya no hay nacionalismo, situación que deriva en la venta de México y sus recursos naturales. De igual manera señala que con el neoliberalismo se viene la pérdida de la soberanía.
“Ya no hay nacionalismo ni soberanía. Con el neoliberalismo se imponen una serie de medidas como recetas de cocina, como es la privatización, la reducción del gasto público, la reducción del aparato de Estado, la apertura económica, el libre comercio, la liberalización de los precios, una serie de medidas, que por cierto no se aplican en los países centrales. Por ejemplo el quitar los subsidios al campo; los primeros que subsidian la producción agrícola son los Estados Unidos y son el primer productor mundial de maíz. Ya no hay soberanía, la muestra es que los agentes estadounidense podrán portar armas en México; estamos ante una sumisión absoluta”, sentencia.
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