(20 de abril, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- “El gobierno gastó 334 mil millones de dólares para mantener la paz en toda la República, monto que representa un 27.7% del PIB, sin embargo México tiene el primer lugar en secuestros a nivel mundial, y hasta enero de 2015 se extraviaron 9 mil 384 personas, 13 personas desaparecen al día, y aún así el pusilánime Peña Nieto explica que los precios bajos del petróleo son los culpables del ya anunciado recorte de 2016, porque su avaricia no tiene limites, es un judas con corbata, que buscará enriquecerse él, costa de hundir al pobre”, afirma el académico y ecónomo Oliver Linton.
Según el informe del Índice sobre la paz global y en México, los casos de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, las rencillas entre grupos de autodefensas en Michoacán y el choque entre fuerzas federales y grupos del narcotráfico han elevado los índices de inseguridad. Y enuncia que “continúa en una espiral de violencia que tiene su origen en la guerra contra el narcotráfico que inició en la pasada administración, pero hoy se ha triplicado”.
Según Linton, los principales factores que incidieron en la intensificación de la violencia en el país fueron: La creciente fragmentación de los cárteles de las drogas en numerosas organizaciones y células criminales, la lucha militarizada que se hizo pasar como una batalla contra las drogas durante la administración de Felipe Calderón y retomada por Peña Nieto, cuando en realidad es un ataque para desestabilizar al país, como factor favorable para la entrega del territorio y riquezas mexicanas a EEUU”.
“A la par de esta, la actividad económica en México se desaceleró. Durante el periodo de gobierno 2006–2012, la economía creció a una tasa promedio de 1.84%, la más baja en las cuatro administraciones anteriores a esa, acto seguido Peña Nieto entró al poder y provocó un retroceso en la economía con el alza de impuestos, las reformas estructurales, la violencia incontrolable por parte de grupos delictivos y sus fuerzas armadas, baja del poder adquisitivo, consecuencias que no están padeciendo solamente la clase baja y media, los empresarios también están en su contra, porque este gobierno ha hecho colapsar al país entero por igual”, advierte Linton.
Y asegura que el crecimiento de la seguridad constituye un aspecto central del desarrollo económico. “Cuando la seguridad de los países aumenta, se benefician las personas. Si bien no existe una fórmula conocida para estimular el crecimiento económico, sí la hay para la seguridad, los datos pueden ayudar a los encargados de formular políticas a entender mejor la situación económica y orientar cualquier esfuerzo destinado a mejorarla, pero solamente si los gobiernos así lo quieren, el caso de algunos países de Sudamérica, porque en el caso de México su gobierno será culpable de homicidio culposo”.
“En 2014 México terminó en 2.4% de crecimiento y se espera que este 2015 no rebase el 3.0%, pero esto es una falacia en forma externa, debido a que los indicadores internos como la inseguridad, además de la inminente desatención al desempleo, inversión, ahorro, gasto público, balanza comercial y tipo de cambio no presentan una constate uniforme de control”, comenta Linton.
El ecónomo Juan José Campos afirma “Videgaray se adelantó y redujo el pronóstico del PIB para 2016, pero habrá crecimiento aseguró, la pregunta siempre es ¿de que sirve tener un crecimiento económico positivo Si no existe una estabilidad interna en la población económicamente activa, debido a que ellos generaran el crecimiento? Y tampoco existe una certeza que regresen a sus casas y no sean victimas de un secuestro. Porque con este gobierno, la única seguridad es que a cualquiera le puede tocar ser victima de un asalto en el menor de los casos, o un secuestro, seas rico o no”.
“Así como gran parte del territorio nacional lo padece, en su conjunto México es un niño desnutrido y por ende con problemas de crecimiento. Es pequeño para su edad, crece sí pero poco y puede quedar así si no es atendido. Estos niños generalmente nunca logran su madurez con la solvencia correcta”, comenta.
Explicando que México crece, pero no despega y se mantiene en un mismo nivel, porque “no se ataca lo urgente la inseguridad y para que esto suceda, antes de invertir en armamento, se necesita combatir ese odio y desprecio que sienten las fuerzas armadas por el ciudadano, el gobierno debería demostrarnos que nos equivocamos y no es él quien encabeza la debacle (a propósito) que ya vive el país”.
Campos sentencia, “Peña Nieto ante el derrumbe social y económico de su país es una conciencia sin sufrimiento. El crecimiento económico no significa que la población mexicana tiene todo para vivir, menos con lo paupérrimo que es el porcentaje, nada más es una percepción de un valor general que caracteriza un indicador, pero este es influenciado por más de un indicador que puede desestabilízalo y colapsar”.
Además explicó que existen riesgos para este escenario de crecimiento, como lo sería un estancamiento provocado por los “raquíticos” niveles de confianza de la sociedad tanto en su papel de consumidor, como de productor y ente social que es asolado por grupos delictivos, acosado por el ejército o cimbrado en el pánico ya sea por la falta de poder adquisitivo o por la inseguridad cotidiana a la alza, todo esto conocido como impacto negativo de eventos sociales sobre actividad económica.
Sobre la economía domestica, también calificada como turística afirma que “la imagen del México ha descubierto el abismo más profundo”, la situación es muy negativa, no sólo en sectores del turismo, donde hay estados verdaderamente afectados, como Acapulco y otros muchos destinos de playa, pero la realidad es que los visitantes se han reducido por la inseguridad en todo el país, la crisis también se enfoca al comercio, “que todos los días padece la corrupción imperante por parte de servidores públicos, que exigen pagos para que los negocios puedan funcionar, y además se encuentra indefensos ante cuotas criminales, a esto se suma la desesperanza de que el gobierno lo pueda o quiera defender; es así como la inseguridad, la corrupción, la impunidad y la violencia están afectando los procesos económicos”, afirma.


