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Iglesia en defensa del Estado; obispo que casó a Manuel Velasco pide que cese ‘terrorismo’ de habladurías

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(27 de abril, 2015).- Después de que Manuel Velasco, gobernador de Chiapas, adelantara una semana su boda con la “actriz” de televisa Anahí las críticas en redes se dispararon, muchos consideran que esto es un paso más de la empresa televisora para posicionar a Velasco como un “presidenciable” en 2018, tal y como hizo con Peña Nieto, pero Velasco puede estar tranquilo ya que tiene mucha gente quien lo defienda.

Una de esas personas es el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, Felipe Arizmendi Esquivel, quien señaló a aquellos que critican al gobernador y hablan sin fundamento; “procuren no colaborar a este ‘terrorismo’ de habladurías”, espetó el clérigo, cabe señalar que él casó a Velasco y a Anahí en su catedral.

En una misiva del sacerdote puede leerse cómo se llevaron a cabo los hechos en torno a la boda del político:

“Se llevó a cabo en un ambiente sereno, pacífico y sin alteraciones externas, con una noble y digna sencillez, con la participación de sólo unas 60 personas, la mayoría familiares de los novios, en un espíritu religioso y no mundano. No fue un espectáculo social ni político, sino una celebración litúrgica”.

Añadió que la unión religiosa se planeó desde hace meses y explicó todo lo que se tuvo que llevar a cabo para poder realizar la unión.

Señaló que: “La primera fecha que se había establecido para la boda era el 11 de abril, en la catedral de San Cristóbal, con la presencia del presidente Enrique Peña Nieto y de su esposa como padrinos. Sin embargo, previendo diversas manifestaciones de inconformidad en esta ciudad, como es común cuando hay un evento de este tipo, se decidió celebrar la boda en la catedral de Tuxtla Gutiérrez, ya no el 11 de abril, sino el 2 de mayo”.

Indicó que la ceremonia fue temprano para tratar de evitar cualquier tipo de manifestación de inconformidad que pudiera incomodar a los novios.

“Ya no vino el presidente de la República, sino que fueron padrinos unos familiares de los contrayentes. La boda se inició con las puertas cerradas de la catedral, por precaución y para lograr un ambiente sereno, pero al final se abrieron y los nuevos esposos salieron por la puerta principal, donde recibieron la aclamación de algunas personas que se habían congregado”, explica el clérigo.

Agrega que algunas personas se mostraban inconformes a que él presidiera esta boda, porque señalaban que se podría interpretar como un compromiso político de su diócesis con el gobierno, pero les hizo ver que los dos contrayentes son católicos, que solicitaron la celebración como un sacramento de la fe, y que pedían la bendición sacramental para su vida matrimonial.

“No es un acto político partidista y no crea dependencia de la Iglesia con el Estado; se mantiene la debida separación. Por ello, con gusto accedí a la petición de los novios, pues ambos tienen derecho a celebrar su fe y a profesarla, también para dar testimonio de su creencia en el ambiente social, político y artístico en que se mueven”, dijo Arizmendi Esquivel.

Indicó que fue invitado a desayunar con los novios y sus invitados, pero no pudo aceptar, porque en seguida tenía un compromiso con una comunidad indígena tseltal de Tenejapa, a donde se dirigió de inmediato para atender a sus prioridades pastorales.

“La Iglesia a nadie excluye, y tratamos de atender pastoralmente a todos los creyentes, ricos y pobres, santos y pecadores, de cualquier color partidista. El corazón misericordioso de Dios se debe reflejar en una actitud abierta ante todos los fieles”, dijo el obispo.

Culminó diciendo que el sagrado enlace ha provocado demasiados señalamientos y ofensas sin fundamento en internet por lo que hizo un llamado: “Procuremos no colaborar a este ‘terrorismo’ de habladurías y evitemos reenviar cuanto nos llegue, si es que daña a la comunidad y destruye la buena fama de las personas”.

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