(30 de abril, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).-Estudiantes de posgrado de la Máxima Casa de Estudios demandaron el cese definitivo de cobros a aspirantes y alumnos de posgrado, así como la devolución de pagos mal debidos y la transparencia total económica y administrativa de cada uno de los 40 posgrados vigentes que se imparten en la Universidad Nacional Autónoma de México.
En el “Diálogo público sobre los cobros en el posgrado” celebrado este miércoles en el Auditorio de la Unidad de Posgrado UNAM, entre alumnas y funcionarios, sobre las cuotas impuestas en algunos posgrados; el coordinador de Planeación, Presupuesto y Evaluación de la UNAM, Héctor Hernández Bringas, expuso que los 40 (de los 41) programas de posgrado vigentes, actualmente imparten 105 planes de estudio (66 maestrías y 39 doctorados).
De los cuales el 66 por ciento cobra sólo servicios y un 34% realiza “algún otro tipo de cobro”. En 2014 se recaudó un total de 28.6 millones de pesos (mdp) por concepto de cuotas de inscripción y 11.2 millones de pesos por servicios. Un total de 39.8 mdp equivalentes al 0.06 por ciento del presupuesto total destinado a 2 mil millones 772 mil pesos destinado en 2014.
Como representante de la Rectoría, Héctor Hernández Bringas indicó que la UNAM no está “apostando a que el cobro de cuotas sufrague el costo del programa de posgrados”. Por su parte, Salomón Díaz Alfaro, director general de Asuntos Jurídicos de la UNAM explicó que es en la Ley Orgánica de la institución donde “se encuentra el fundamento legal de las cuotas de la UNAM”.
Pero también en el Estatuto General en el que se reitera “que la universidad puede cobrar cuotas por cualquier concepto”, así como en el Reglamento General de Pagos “se establecen diferentes conceptos específicos de las cuotas universitarias”, y en el posgrado se refiere a las cuotas de posgrado “y no las especifica”; por las necesidades diferenciadas de cada programa de posgrado, señaló Salomón Díaz Alfaro.
En respuesta, las y los integrantes de la Asamblea General de Posgrado explicaron que ningún numeral de las leyes y reglamentos citados por los representantes de Rectoría, Hernández y Díaz, se refiere específicamente a la imposición de cuotas de inscripción o de concepto alguno a los posgrados UNAM.
Pero sí que el cobro de cuotas en una universidad pública, contraviene al artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, suscrita por México, y “viola el artículo 3ro Constitucional, fracción cuarta que a la letra dice ‘toda educación que el Estado imparta será gratuita’”, expresó Ernesto Armada, del posgrado de Veterinaria y Zootecnia.
Asimismo refirió que la Ley Orgánica, citada por los funcionarios antes mencionados, señala que la UNAM “es una corporación pública descentralizada del Estado”. Armada explicó que la Ley Orgánica afirma que la UNAM “es una corporación pública descentralizada del Estado”, además de que los empleados y estudiantes de posgrado están asegurados por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), como prestación de seguridad médica.
Por lo que “ninguna” decisión personal o reglamento puede estar por encima de la Constitución. Armada hizo énfasis en que educación “gratuita” no es sinónimo de “gratis”, toda vez que el presupuesto recibido por la UNAM proviene principalmente de la Federación que no son más que los impuestos recaudados por el Estado de las y los ciudadanos mexicanos.
Es decir, “ya estamos pagando (la educación) todos los mexicanos”, afirmó Armada. Agregó que el cobro de cuotas viola, asimismo, la Ley General de Educación en su artículo 6to”, como la resolución del Consejo Universitario del 13 de abril de 2000 (expedida un año después de la Huelga de 1999); cuando se refrendó la suspensión de pagos y estableció que “no se harán cobros por servicios educativos hasta que se tome una decisión al respecto”.
Por lo que cuestionó a los funcionarios de en qué momento se había tomado una decisión al respecto del año 2000 a la fecha, y recordó que la modificación del Reglamento General de Cuotas puso en la cuerda floja a los ex rectores, Jorge Carpizo McGregor (en los 80) y a Francisco Barnés de Castro (en el 99).
La comisión de la Asamblea General de Posgrados UNAM, encargada de dar respuesta y sostener este diálogo público, advirtió que en el contexto social, político y económico en el que se encuentra el país, recurrir en irregularidades como el cobro de cuotas en la Universidad pública más grande de América Latina abona no solo al descontento social, sino que perjudica monetariamente a miles de hombres y mujeres en su formación profesional.
En el diálogo también participaron los coordinadores de los posgrados de Diseño Industrial, Ángel Mauricio Grosso Sandoval; Enfermería, Gandhy Ponce; Derecho, Carlos Humberto Reyex; Biomédicas, Daniel Piñero Dalmau; Ciencias de la Administración, José Alfredo Delgado; así como coordinadores de programas donde no se condiciona cobro alguno a las y los estudiantes.
Entre los argumentos utilizados por los y las coordinadoras de los posgrados que incurren en cobros a estudiantes nacionales y extranjeros, se señaló que son invertidos en mobiliario y en viáticos para prácticas de campo y estancias fuera de la ciudad de México, además de que como señaló el coordinador de Administración, es para mejorar la calidad de los servicios educativos.
Lo que no fue secundado por algunas coordinadoras de posgrados donde no se condiciona el pago de ningún servicio para la inscripción de sus matriculados. Tal fue el caso del coordinado del posgrado de Ingeniería, Luis Álvarez-Icaza, quien se dijo “personalmente en contra de los cobros”, así como por abrir más espacios para las personas que aspiren a seguir formándose profesionalmente.
“Yo también me pronuncio por la educación pública gratuita y de calidad”, expresó Guadalupe Valencia García, coordinadora de Estudios Latinoamericanos.
Entre las irregularidades en los cobros en Posgrado denunciadas por las y los alumnos, se encuentran los cobros “impuestos con discrecionalidad” como en el de Pedagogía que en la Facultad de Estudios Superiores, FES-Acatlán, se cobra inscripción y servicios y en Ciudad Universitaria no se requiere de un solo peso para cursarlo.
Sara N, estudiante extranjera del posgrado de Ciencias de la Producción y de la Salud Animal, denunció que se les cobra mil 100 dólares en Maestría y mil 250 dólares en doctorado y en ninguna etapa del proceso de admisión se les “informa del pago que deben realizar […] Ni siquiera en la reunión de bienvenida”. Así como ocurre con el posgrado de Pedagogía, en la FES-Cuautitlán no se exige este pago.
Hacia el final del diálogo, Héctor Hernández Bringas, afirmó que se debe estudiar las condiciones socioeconómicas del estudiantado porque con base en ello es que las cuotas se justifican, toda vez que hay personas que pueden realizar el pago. Lo que fue abucheado por la mayoría de los estudiantes asistentes. Toda vez que la educación debe ser pública y gratuita para todas y todos, sin discriminación, afirmaron estudiantes.
Cabe señalar que la pregunta de la Asamblea General de Posgrados sobre ¿por qué se cobran cuotas?, no fue respondida por ninguno de los académicos y funcionarios presentes.
Para ver el Diálogo público sobre los cobros en el posgrado completo pincha aquí.



