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La noche que se fraguó el 11 de mayo en la Ibero

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Óscar Balderas / @oscarbalmen

(10 de mayo, 2013).- Los clientes del Starbucks de la Torre del Caballito, al centro de la ciudad de México, no sabían que, junto a ellos, se fraguaba un plan para cambiar la elección presidencial.

En servilletas, hojas y anotaciones traídas desde casa, un estudiante del Tec de Monterrey y otros tres jóvenes diagramaban, la tarde del 15 de abril de 2012, ideas para cerrarle el paso rumbo a Los Pinos a Enrique Peña Nieto, quien entonces lideraba con holgura las encuestas electorales.

El viento que impregnaba de tierra las computadoras, y el ruido de avenida Paseo de la Reforma, comenzaba a cansar a los cuatro reunidos, quienes desde la 1:30 de la tarde afinaban los detalles para la primera coalición de estudiantes de universidades privadas preocupados por la posible imposición del PRI en la Presidencia de la República.

“Tenemos que juntar a todos: Tec, Ibero, Anáhuac, Autónoma de Guadalajara, la Universidad de Puebla, en Morelia, UIC [Universidad Intercontinental]… ¡a todos! Tenemos que mandar un mensaje fuerte de que nos preocupa que quede Peña”, decían entusiasmados.

Garabatearon nombres de escuelas, nombres de estudiantes que podían servir de voceros y que podían sumar a otros alumnos, profesores que podrían apoyar y, finalmente, unieron todo en un proyecto al que sólo le dejaron pendiente el nombre.

Cuando vieron terminado el trabajo, sonrieron. Exhaustos, escribieron una última indicación en el papel: el día de estreno de esta coalición sería en 10 días, el 24 de abril a la 1 de la tarde, cuando Peña Nieto fuera a la Universidad Iberoamericana para el foro “Buen ciudadano IBERO”.

Y ahí, pensaron, que Peña Nieto no se la iba a acabar.

***

El 20 de abril, cuatro días antes de que Peña Nieto asistiera a la universidad de Santa Fe, su equipo de prensa canceló el encuentro.

“Debido a cambios en su agenda de campaña, se cancela la participación del candidato presidencial de la coalición Compromiso por México (PRI, PVEM), Enrique Peña Nieto, programada para el próximo martes 24 de abril en la Universidad Iberoamericana, como parte del ejercicio universitario ‘Buen ciudadano Ibero’”, reportó la universidad aquel día.

Eso cambió los planes de la coalición de estudiantes de universidades privadas, que debieron reprogramar su acción contra el priista; mientras tanto, decidieron, en una cafetería cercana al Monumento a la Revolución, que “calentarían motores” con la visita de la panista Josefina Vázquez Mota en el Tec de Monterrey, campus Monterrey.

Ahí, el 25 de abril, la exsecretaria de Desarrollo Social pasó una mala tarde, como aparece en el video de Youtube “Le gritan a Josefina Vázquez Mota en el Tec de Monterrey”, publicado por el usuario “krlzmt”: varios estudiantes increparon a la abanderada del PAN con cuestionamientos sobre un presunto desvío de recursos en la Sedesol, la adhesión a su campaña de Juan Molinar Horcasitas – señalado por su posible responsabilidad en el incendio de la guardería ABC– y sus inasistencias a San Lázaro cuando era diputada federal, entre 2009 y 2011.

“¿Por qué metes a un asesino como Horcasitas a tu campaña?”, gritó un estudiante en el auditorio principal de la universidad, mientras Josefina veía, azorada, como aquel lugar que en 2006 votó abrumadoramente por Acción Nacional, ahora la criticaba hasta a gritos.

Ese primer experimento, en el que participaron amigos y contactos del grupo que se reunieron en el Starbucks, funcionó: diarios, radio, televisión y portales digitales consignaron la mala tarde para la panista, quien salió entre abucheos.

Y si eso era posible en un ensayo, pensaron, ¿qué se le podía hacer a Peña Nieto, si se organizaba, con detalle, una protesta más grande?

***

Ante las críticas en redes sociales – como el hashtag #MeDaMiedoComoAEPN — el exgobernador mexiquense reprogramó su visita a la Universidad Iberoamericana para el 11 de mayo a las 10 de la mañana.

Pero tres días antes, canceló por segunda vez con el argumento anterior: motivos de agenda. De nuevo, la presión en redes sociales funcionó y el equipo reculó: el 8 de mayo informó que, con un gran esfuerzo de logística, Peña Nieto asistiría al debate organizado entre los cuatro candidatos presidenciales y los estudiantes.

El anuncio activó a la coalición sin nombre en la cafetería El Péndulo de la calle Nuevo León, colonia Condesa: uno de los estudiantes parte de la comunidad Ibero, cuyo nombre pidió ser omitido, prestaría su casa en la colonia San Ángel, delegación Álvaro Obregón, para una encerrona de dos días hasta la madrugada del 11 de mayo.

El primer día, unos diez invitados crearon un grupo secreto en Facebook, al que sólo se podía acceder mediante invitación, llamado “Los candidatos a la Presidencia en la UIA”; el perfil, atribuido a alumnos de distintas carreras de Humanidades, mejoraba el plan usado contra Vázquez Mota.

La acción contemplaba distintas instrucciones como pancartas con mensajes duros, preguntas incómodas, quejas tipo “performance” y una convocatoria para que todo lo que sucediera adentro o afuera del auditorio José Sánchez Villaseñor quedara registrado en video y fotografía.

Habría gente de este grupo adentro y afuera; los bajo techo arremeterían con todo contra Peña Nieto; los sin techo, echarían porras y contendrían a los exalumos que, sabían, llevaría el PRI para apoyar a su candidato presidencial.

Todo quedaba a criterio de los participantes, pero había dos directrices básicas para las protestas: había que ligar a Peña Nieto con el expresidente priista Carlos Salinas de Gortari y dirigir las baterías contra el caso de San Salvador Atenco.

El segundo día, se juntaron cerca de 2 kilos de anilina roja para teñir las fuentes de la universidad, en reproche por la represión contra el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra; y se imprimieron en cartón 14 máscaras de Salinas de Gortari con sus respectivos resortes para usarlas como caretas.

El diseño se subió el 10 de mayo por la noche como imagen de perfil del grupo. Cuando se subió, decenas descargaron la imagen para imprimirla en cartón o papel y usarla la mañana siguiente.

La encerrona duró toda la noche. Miraron como, a medida que avanzaba el reloj, a los jóvenes de la casa en San Ángel se le alargaban las ojeras y los bostezos. Concluyeron casi al amanecer y algunos, sin dormir, condujeron hacia la Universidad Iberoamericana con su arsenal en las cajuelas de sus coches.

Vieron llegar a Peña Nieto, luego de una entrevista en radio con la periodista Carmen Aristegui, e inició el plan.

No en balde habían pasado en desvelo la noche que se fraguó el 11 de mayo de 2012, el día que marcó las elecciones presidenciales.

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