Zazil Carreras / @Zazil3_0
(14 de mayo, 2013). – Ricardo García Cervantes, subprocurador de derechos humanos de la Procuraduría General de la República (PGR), anunció el 10 de mayo que se rescatará los 63 cuerpos restantes de los mineros que murieron sepultados en la mina 8 de la unidad Pasta de Conchos, en una de las tragedias más grandes que ha vivido el estado de Coahuila.
De acuerdo con el funcionario, la PGR integró un grupo interdisciplinario con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el geólogo Raúl Meza para proponer una ruta crítica de la recuperación de los cuerpos de los mineros.
García Cervantes afirmó en entrevista que “habrá rescate de los cuerpos” y añadió que el costo de las labores de rescate –el cual podría ser de varios millones de dólares– deberá “gravitar” sobre Industrial Minera México.
Anunció que, una vez iniciadas las labores de recuperación, el rescate podría tomar entre 6 y 12 meses, aproximadamente.
El 19 de febrero de 2006, una explosión provocó el derrumbe de un tramo del socavón de la mina, sepultando a 65 trabajadores, de los cuales sólo fueron rescatados dos cuerpos de mineros que perecieron cerca de la superficie, en la zona del tiro de ventilación.
La empresa Industrial Minera México y las autoridades de la Secretaría del Trabajo –en los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón– habían sostenido que las labores de rescate eran inviables porque se pondría en riesgo la seguridad de los rescatistas.
Sin embargo, García Cervantes afirmó que las autoridades federales en los sexenios panistas fueron omisas y protegieron los intereses privados de Grupo México.
Agregó que en la actual administración también existe resistencia para llevar a cabo el rescate en la Consejería Jurídica de la Presidencia, a cargo de Humberto Castillejos, así como en la Secretaría de Relaciones Exteriores, encabezada con por José Antonio Meade. A pesar de esto, afirmó que el procurador Jesús Murillo Karam apoya la recuperación de los cuerpos.
Padres, madres, esposas, hijos, hermanos y amigos de los mineros caídos viajaron a la Ciudad de México el 18 de febrero de este año para solicitar la realización de un peritaje que determine la viabilidad del rescate como primer paso en la atención de sus demandas.
Sin embargo, sus demandas no se limitan a la exigencia de respeto a sus muertos. También han pedido una solución integral al problema que aqueja a la región carbonífera, a los mineros y a sus familias, pues desde lo sucedido en Pasta de Conchos han muerto 94 mineros en diferentes siniestros, mientras que muchos más presentan secuelas permanentes causadas por lesiones graves que les impedirán volver a trabajar, problemas que hasta la fecha no han sido resueltos.


