Natalia Antezana Bosques / @Natalia3_0
(13 de junio, 2013).- Luis Octavio iba pasando por el zócalo capitalino la tarde del 10 de junio. Vestía un suéter y pantalón negro, una corbata a rayas de tonalidades café claro y un cinturón blanco. Se dirigía a la calle de Donceles cuando se encontró con un enfrentamiento entre dos grupos que se aventaban piedras los unos a los otros: manifestantes y policías.
“Pregunté de qué se trataba y uno de los jóvenes que estaban ahí me dijo que era por “el halconazo”, explicó Luis Octavio en medio de la lluvia a REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, después de estar dos días recluido en la Agencia 50 del Ministerio Público.
“Vi que en el suelo estaba una pancarta que decía ‘Porque el color de la sangre jamás se olvida. 10 de junio’, la levante y extendí los brazos hacia arriba. De repente, sentí cómo alguien me jalaba por atrás y caí en cuenta que eran los policías”, dijo Luis Octavio.
En un video se ve cómo los policías rompen su cerco por un instante para jalar al joven adentro de su formación. Esta acción provocó en el resto de los jóvenes una reacción inesperada: detuvieron a un mediador de la Secretaría de Gobierno y amenazaron con no soltarlo hasta que no liberaran a aquel joven que había sido aprehendido sin razón alguna.
[En el minuto 06:58 se aprecia cómo Luis Octavio es jalado por los granaderos]
Tras la golpiza a Pedro Bello –el mediador– se emitió la orden de aprehensión y resultaron detenidas 22 personas.
“Cuando me jalaron los policías, me empezaron a golpear, pero yo no había hecho nada. Luego me llevaron a una ambulancia que estaba ahí en la esquina y después me metieron a una patrulla”. Eran aproximadamente las 19:00 horas cuando esta detención ocurrió, sin embargo, Luis llegó hasta dos horas después a la agencia 50 del Ministerio Público, que se encuentra a 10 minutos del Zócalo: “Me hicieron dar mucha vueltas y no me decían nada”, dijo el joven.
Cuenta que lo dejaron “en un lugar” del Ministerio Público y sólo salió dos veces. La primera para declarar, que fue aproximadamente a las 4 de la mañana del martes 11 de junio, ya que primero les tomarían las declaraciones a los oficiales de policía, las cuales iniciaron alrededor de las dos de la mañana.
“Mi llamada, me la dejaron hacer el martes a las 7 de la noche”, denunció Luis Octavio. “Y tampoco me dejaron ver a mis familiares”. El joven pudo ver a su madre después de dos días de estar encerrado.
Luis Octavio Amadeus Mariscal tiene 24 años de edad, es tapicero de profesión, está casado y su esposa está embarazada. Actualmente tiene a dos personas que dependen de él económicamente.
Cuando salió de la agencia 50 eran aproximadamente las 23:45 horas del miércoles 13 de junio. En medio de la lluvia, vio a su madre y la abrazó durante 5 minutos.
Él, su madre y su abuela, se apartaron de la multitud que celebraba la liberación de 14 de los detenidos. No quisieron participar de la fiesta, estaban cansados y él quería ver a su esposa.
Una de las abogadas lo invitó a reunirse con sus demás compañeros. Él asintió con la cabeza, pero luego dijo “ya no puedo ir ahí, me tengo que ir a casa y si no me apuro, me cierran las puertas del metro, y luego… ¿cómo llego si no es en metro?”




