Redacción / @Revolucion3_0
(18 de junio, 2013).- Ayer 17 de junio, cerca de un millón de activistas se manifestaron en contra de la evasión y el fraude fiscal y reclamaron una mayor atención a la lucha contra la pobreza por parte de los países que conforman el G8. Asimismo se protestó por los gastos elevados que generó el encuentro de este grupo en el Norte de Irlanda, calculados en unos 60 millones de euros.
De esta manera, las demandas fueron hacia los líderes de las naciones con más desarrollo industrial en el mundo como EE.UU., Alemania, Japón, Reino Unido, Francia, Rusia, Italia y Canadá.
Más de 8 mil policías acordonaron el perímetro del lujoso complejo hotelero de Lough Erne en el que el primer ministro británico, David Cameron, ha recibido a los jefes de Estado del G8.
En cuanto al costo elevado del encuentro, Cameron justificó que el gasto fue debido a la operación de seguridad para protección de los jefes de Gobierno.
Inclusive, se estima que el costo final podría ser más elevado del previsto y éste se detallará una vez concluida la cumbre.
Por otro lado, la organización Oxfam evidenció que durante las reuniones de los líderes del G8, “unos 2.200 millones de dólares habrán salido desde países en desarrollo para ir a parar a paraísos fiscales, y una porción de terrenos equivalente a la mitad de Manhattan (Nueva York, EEUU) estarán en manos de inversores extranjeros”.
Así, Oxfam solicitó al G8 que se realice lo correspondiente para que se detengan ese tipo de operaciones pues dañan a las comunidades más débiles.
“El G8 debe cambiar las reglas de modo que ninguna corporación ni un individuo rico evite pagar los impuestos que le corresponden, y también evitar que compañía alguna pueda quedarse con la tierra de las familias más pobres sin afrontar unas consecuencias”, señaló el director ejecutivo de Oxfam, Jim Clarken.


