Ante la llegada del Mundial 2026, México se prepara para recibir a millones de visitantes en medio de una intensa actividad turística y digital; este escenario también enciende las alarmas sobre la seguridad de los sectores más vulnerables.
En una reciente conferencia de prensa sobre las multicampañas de prevención organizadas por la sociedad civil, la Fundación PAS advirtió que, si bien los megaeventos no crean la violencia ni la explotación sexual infantil, sí incrementan los riesgos y facilitan contextos que vulneran a niñas, niños y adolescentes (NNA).
Al ser México uno de los principales destinos a nivel mundial para la explotación sexual infantil en contextos de viajes y turismo, el país enfrenta una crisis de violencia sexual infantil que ya no se limita a los espacios físicos, sino que se ha trasladado con fuerza a las redes sociales, videojuegos, plataformas digitales y aplicaciones.
La Red por los Derechos de la Infancia en México señala que esta violencia se manifiesta de muchas formas, como abuso, hostigamiento, explotación, turismo sexual o difusión de videos íntimos, entre otras. En el caso de la trata y el turismo sexual, la fundación ChildFund reitera que la mayoría de turistas sexuales que visitarán México, provienen de los coanfitriones mundialistas: Estados Unidos y Canadá.
Frente a esta realidad, más de 20 organizaciones, iniciativas y aliados estratégicos han sumado esfuerzos en una gran estrategia colectiva de prevención y acción rumbo a la justa mundialista, lanzando un catálogo que reúne herramientas, guías, canales de reporte y materiales preventivos.
Peligro en casa: ¿cómo proteger a los menores durante los partidos?
La fiesta del fútbol no solo se vivirá en los estadios; en México, para la mayor parte de la población, las casas, fiestas y reuniones familiares serán los principales puntos de encuentro. Para garantizar que estos entornos sean seguros, visibles y cuidados, los expertos de la coalición comparten una guía puntual de acciones antes, durante y después de cada partido.
Antes de la reunión, indican, lo fundamental es prepar un entorno seguro. Esto incluye definir claramente qué adultos estarán a cargo del cuidado y supervisión de los menores; en este sentido, es vital evita delegar esta tarea a personas que no sean de total confianza.
Asimismo, se recomienda prepara las zonas de convivencia de los niños en lugares visibles y abiertos para los adultos, así como hablar con los menores sobre sus límites, la confianza y su derecho a decir “no”.

Las organizaciones reiteraron la importancia de infórmales que si sienten miedo o incomodidad con algún asistente, deben acercarse de inmediato a contarlo. Finalmente, se recomienda establece normas claras de convivencia y modera el consumo de alcohol entre los adultos.
Durante y después de la reunión: supervisión y no normalizar la incomodidad
En el transcurso del partido, la música o las distracciones propias de la fiesta, los adultos deben mantener una supervisión activa, idealmente estableciendo rondas de cuidado entre varias personas. Se debe evitar por completo que los menores permanezcan en espacios aislados, habitaciones cerradas o zonas sin visibilidad.
La coalición hace un llamado enérgico a no normalizar conductas incómodas, tales como el contacto físico innecesario, las bromas sexuales o invasivas, y los juegos que cruzan los límites del respeto. De igual forma, resulta indispensable supervisar el uso de teléfonos celulares para vigilar las fotos, videos y los nuevos contactos que se generen en ese momento.
Una vez concluido el encuentro, es necesario abrir un espacio de confianza para conversar con los menores, preguntándoles directamente cómo se sintieron y si algo les incomodó. Los padres y cuidadores deben mantenerse atentos a cualquier cambio de comportamiento o alteración emocional en los días posteriores.

El seguimiento también debe ser virtual, revisando las interacciones digitales posteriores, como mensajes, solicitudes o nuevos contactos en redes. En caso de detectar cualquier situación de riesgo, se recomienda guardar de inmediato toda evidencia relevante para realizar las denuncias correspondientes a través de los canales de reporte habilitados.
El llamado de las organizaciones es contundente: La protección de la niñez antes, durante y después del Mundial 2026 es una tarea que requiere la participación activa de toda la sociedad. La seguridad empieza en casa.


