(14 de abril, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Hoy en día el tema educativo es algo que le sigue doliendo a México. En este rubro y en especial la educación básica, el país enfrenta un reto muy importante no sólo en cuestión de poder ofrecer a toda la niñez la oportunidad de ingresar a la escuela, sino además de mejorar la enseñanza en la nación.
En recientes fechas la Unesco emitió un informe sobre los avances del programa “Educación para todos” mismo al que México se suscribió en el año 2000, comprometiéndose a cumplir con objetivos específicos para mejorar la educación.
Este organismo detalló que de las 6 metas planteadas a los países, México sólo logró conseguir 2, dejando sin cumplir puntos relevantes como el reducir a la mitad el analfabetismo. En este informe también especifica que México no logró garantizar una educación de calidad para todos sus ciudadanos en estos 15 años que han pasado desde el inicio del programa.
A la llegada de Peña Nieto al gobierno, y como parte de sus reformas estructurales, se impulsó una en materia educativa, misma que fue aprobada en 2013. Este nuevo marco legal fue pintado por sus promotores como la medida que permitiría elevar la calidad de la educación en el país y así acabar con décadas de rezago en el rubro.
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Sin embargo, igual que a las demás llamadas “reformas estructurales”, diversos sectores de la población se opusieron por considerar que esta propuesta buscaba otros fines que no eran el mejoramiento de la enseñanza.
En tal sentido, Francisco Pérez-Arce Ibarra, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto de Antropología e Historia (DEH- INAH) habló sobre la reforma educativa impulsada por el gobierno de Peña Nieto y aseguró que esta medida para nada producirá una mejora en la calidad educativa.
El académico señaló que ésta, lejos de ser una reforma educativa se configura como una reforma política diseñada para concentrar el poder y controlar al magisterio desde el gobierno federal.
“La reforma educativa es una reforma política. Lo que hicieron fue buscar la manera de centralizar el poder, ese era el objetivo, centralizar el poder en el gobierno federal y el presidente de la república, es decir, es parte de todo este proceso de renovación del presidencialismo autoritario, con diferencias importantes, pero la idea es concentrar el poder”, manifestó.
Pérez-Arce Ibarra explicó que este afán de centralizar el poder derivó en actos como la detención de Elba Esther Gordillo, ahora ex dirigente del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE).
“El objetivo es centralizar el poder, por eso se fueron en contra de Elba Esther porque ella era una molestia en el sentido que era una imagen que denotaba que el poder no estaba realmente en el gobierno, sino en un aparato sindical”, apuntó.
El investigador detalló que una manera a través de la cual el gobierno busca tener el control de los maestros, es el centralizar el pago de sus nóminas. Expuso que el nuevo acuerdo de coordinación fiscal establece la centralización del pago de alrededor un millón y medio de maestros en el país, con lo cual se retorna a las prácticas establecidas en los años de los 70 y 80, mismas que el movimiento del magisterio combatió en sus inicios.
“Todos los maestros cobran de una nómina centralizada, lo cual es un absurdo; aunque esto desde el punto de vista de la política no es absurdo, ya que es la concentración del poder”, subrayó.
Añadió que esta situación ya ha provocado algunas situaciones entre los maestros y el gobierno. Al respecto recordó que un promedio de 115 mil maestros de Guerrero vieron retrasado su pago durante varias quincenas; las autoridades argumentaron que el retraso se debió a que no se validaron las plazas de estos docentes.
“Ya vimos algunas consecuencias de esto; en Guerrero alrededor de 115 mil maestros no les llegó su pago durante varias quincenas argumentando que no se habían validado sus plazas (…) al día siguiente los maestros se manifestaron en Guerrero y la policía los reprimió”, dijo. Cabe señalar que de este enfrentamiento un profesor murió y se presentaron violaciones sexuales a maestras.
“La Reforma tiene problemas de origen”
Francisco Pérez-Arce Ibarra detalló que la reforma educativa de Peña Nieto está encaminada al fracaso, ya que dijo, no se puede aspirar a transformar la educación sin la participación de los maestros. Agregó que el hecho de no considerar la opinión de los docentes al estructurar una reforma en el sector, no sólo es erróneo sino ofensivo.
El académico aseguró que quienes diseñaron la reforma partieron de dos premisas: a) para mejorar a la educación hay que mejorar a los maestros; y b) para mejorar a los maestros hay que ponerles medidas disciplinarias y el punto de partida es la evaluación.
“A la función magisterial no se le pueden aplicar normas que corresponden a la producción de mercancías. Los maestros desempeñan un trabajo intenso, no son un factor de producción, son creadores de actividad educativa”, manifestó.
Detalló que esta reforma en el terreno pedagógico no tuvo ningún cambio, sin embargo´, dijo, sí modificó la relación de los maestros con las autoridades, estableciendo un control más amplio del sistema.
“En lo político hubo un cambio muy significativo y ese era quizá el verdadero objetivo de quienes lo diseñaron. Entre los objetivos buscados con este cambio se encuentra: concentrar el poder en el gobierno federal y el presidente; recordarle a la cúpula de la CNTE que no es un sindicato independiente; y debilitar hasta desaparecer la disidencia magisterial identificada como CNTE, desprestigiarla ante la opinión pública y justificar su represión”, sostuvo.
El investigador señaló que esta reforma fue creada a partir de un diagnóstico erróneo, ya que aquellos que la construyeron no le dieron importancia a cuestiones como la infraestructura escolar, la situación de algunas zonas que se encuentran aisladas, además que como ya se mencionó, el apoyo de los maestros.
“La reforma tiene problemas de origen. No se hizo un diagnóstico serio de la infraestructura, hemos visto que hay escuelas, no solamente con problemas de infraestructura, sino que no tienen infraestructura. Escuelas sin techos, sin ventanas, sin mesabancos (…) la educación para los indígenas y los sectores más pobres no fue asunto prioritario para los diseñadores, impulsores y defensores de esta reforma”, señaló.
Para finalizar, el académico dijo: “los que promueven esta reforma dicen que es para mejorar la calidad educativa, yo digo: eso no es cierto. De ninguna manera esa reforma va a producir una mejora en la calidad”.



