(09 de junio, 2016).- Cuando el máximo representante de la Iglesia católica, el papa Francisco visitó México el ex sacerdote Alberto Athié denunció que la pederastia clerical seguía vigente. Consideró que tan sólo en el país hay más de mil menores víctimas de abuso sexual de sacerdotes. “Hay cientos de niñas y niños abusados por clérigos; encerrados en sus casas, impotentes, frustrados”.
Ahora se sabe que la casa Alberione de Tlaquepaque, Jalisco, manejada por la arquidiócesis de Guadalajara daba rehabilitación a sacerdotes pederastas, confirmó Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo emérito de esa circunscripción eclesiástica.
El representante de la Iglesia se remontó hasta el 2001 cuando dicho recinto dejó de atender a sacerdotes pederastas ya que el entonces papa Juan Pablo II envió una carta a todos los episcopados pidiéndoles que dejaran de encubrir a los clérigos que estuviera abusando sexualmente de menores de edad.
En una entrevista para la agencia EFE, a propósito de la presentación de su libro de memorias “Con mi propia voz”, el prelado dijo:
“Desde que estaba yo en el cargo, antes sí, pero cuando en 2001 el Papa Juan Pablo II dijo que los pederastas tenían que salir del ministerio, entonces di la disposición a la casa Alberione para que no admitiera ningún sacerdote pederasta”.
“Un pederasta no (es aceptado), primero porque nos va a dañar la obra, y segundo porque de todas maneras tiene que dejar el sacerdocio, ¿para qué estamos ya gastando en él?”.
En aquellos timos del primigenio milenio el Papa elaboró un documento que clasificaba a la pedofilia como un pecado, y “puso en marcha reformas que se han ido endureciendo cada vez”, añadió Sandoval.


