(12 de febrero de 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- Las investigaciones sobre las casas de Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera, así como la del secretario de Hacienda,Luis Videgaray, muestran la falta de credibilidad ante la sociedad mexicana, pero sobre todo, los errores de revivir al “muerto” de la Secretaria de Función Pública, indica Rafael Morgan Ríos, último titular de esta dependencia en el sexenio de Felipe Calderón.
El martes 3 de febrero Peña le tomó protesta a Virgilio Andrade Martínez, con instrucciones precisas de investigar “si hubo o no conflicto de interés en las obras públicas o contratos otorgados por dependencias federales a las empresas que celebraron compraventas de inmuebles con mi esposa, con el titular de la Secretaría de Hacienda y con un servidor.”
La principal crítica que recibió el priísta después del nombramiento de Virgilio Andrade fue que se trataba de un subordinado investigando a su jefe, pero para el ex contralor presidencial eso resulta lo menos grave.
“Por qué el Presidente no dijo: Auditor Superior de la Federación, que depende del Congreso y no de mí, revisen eso. Nombró a su propio auditor para que lo revise a él. Alguien dice, ¿por qué no nombró una comisión del Congreso?, podría ser también”, indica el sinaloense Morgan Ríos.
El conflicto creció por las investigaciones periodísticas que revelaron dos inmuebles: uno propiedad de Angélica Rivera– la llamada Casa Blanca— y el otro de Enrique Peña —la casa de Ixtapan de la Sal. Al mismo tiempo, un tercer inmueble fue revelado como propiedad de Luis Videgaray, el Secretario de Hacienda, adquirido en las mismas condiciones que el de Angélica Rivera.
Todos los inmuebles fueron vendidos en condiciones crediticias por debajo del mercado, y luego las empresas que vendieron esos inmuebles obtuvieron contratos de obra pública en el gobierno del Estado de México o la federación. Esas empresas son Grupo Higa, de Juan Armando Hinojosa, y Constructora Urbanizadora Ixtapan, de Roberto San Román Widerkehr.
Ante esto, Morgan Ríos, recuerda que durante su gestión se sancionaron a más funcionarios por diversos grados de corrupción, casi 50 mil, que en las últimas dos décadas.
“Generalmente el Presidente está en un nivel decisorio nada más, de dar órdenes. Se trata de revisar a los funcionarios nombrados por el Presidente.”
Y agrega: “Cuando salimos de ahí (de la SFP) dejamos un sistema completito para revisar las declaraciones patrimoniales. El sistema rechazaba declaraciones como la del Presidente Peña, que eran donaciones con cero pesos en su costo. Rechazo automático. ¿Por qué no rechazó esa declaración de Peña? Porque ya lo habían modificado. El sistema levantaba una banderita roja o amarilla en su caso cuando se detectaba una cosa rara.”
Por último, señala que por lo menos espera que Virgilio Andrade haga un buen trabajo. “No va a estar fácil. Algunas cosas se las van a ocultar y otras a ver cómo las saca. Pero creo que puede hacer un buen trabajo. Que lo dejen informar quién sabe. Si logra superar esos amiguismos, esos controles que hay, pudiera hacer un buen trabajo.”
“Pero vamos a suponer que Virgilio hiciera un gran trabajo y sacara conclusiones, algunas favorable y otras desfavorables al Presidente. No se las van a creer, porque ya entra con ese estigma de la falta de credibilidad.”


