Por: Eridani Palestino
(10 de marzo de 2015).- En el estado de Sinaloa, el gobierno de Mario López Valdez mejor conocido como Malova, desata caos, desde irregularidades en recursos públicos hasta mal manejo de seguridad. Tan sólo en 2014 se tienen contabilizadas 263 personas desaparecidas, esto de acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED).
Aunado a esto, Sinaloa se llevó el récord en ser la quinta entidad con más desapariciones forzadas desde enero de 2011 a septiembre de 2014 con un total de 574, al menos siete personas cada mes desde que inició el mandato de Mario López, esto indica un 320 por ciento, comparada con el sexenio anterior de Jesús Aguilar Padilla (2005-2010), en el que desaparecieron 179 personas.
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De acuerdo con estadísticas de la base oficial federal, cinco entidades concentran el 50 por ciento del número de desaparecidos en México. Ese porcentaje lo conforman Tamaulipas, con 5 mil 380 casos; Jalisco, con 2 mil 150; Estado de México, con 1 mil 745; Coahuila, con 1 mil 446 y Sinaloa, con 1 mil 396.
Las cifras
2010: 50 desaparecidos
2011: 107
2012: 154
2013: 178
2014: 135
2015: Hasta diciembre del año pasado se tenía en cuenta los expedientes de 39 desaparecidos, y en febrero del 2015 la cifra aumentó a 45, es decir, seis casos más en poco menos de 58 días, uno casi cada 10 días.
De los al menos 574 desaparecidos documentados del gobierno malovista no hay una sola línea en el Cuarto Informe de Gobierno entregado al Congreso del Estado el pasado 15 de noviembre.
Casos similares
Uno de los casos que ocurrieron recientemente fue la desaparición de Adolfo de Jesús López Esparza y César Alberto Iriarte Cota, trabajadores de intendencia eventuales en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); Adolfo, interino en la clínica 37, y César suplente en la clínica 49 de especialidades. El sábado 28 de febrero, alrededor de las 19:00 horas, ambos desaparecieron sin dejar rastro.
Testigos observaron una camioneta negra, cerrada, que ocasionalmente se estacionaba en la misma vivienda, como vehículo sospechoso, pero no aportaron bases sólidas para que la policía la pudiera identificar.
La ausencia de Adolfo de Jesús y César Alberto no fueron las únicas, pues antes, pero el mismo día, Luis Alfonso Martínez Gálvez había también desaparecido en su casa, en el fraccionamiento Campestre. Él también es un trabajador de intendencia en el Seguro Social, y tenía como un mes de frecuentar a los otros dos muchachos.
A Luis Alfonso Martínez Gálvez se le encontró antecedentes policiales por una detención ocurrida el 3 de agosto del 2014, en tanto Adolfo de Jesús López Esparza y César Alberto Iriarte Cota no tienen antecedentes penales y fueron considerados limpios de reproche.
Entonces, el intendente había sido interceptado por policías preventivos en Código Agrario y Circunvalación, en la Colonia Tepeca, conduciendo un sedán Chevrolet, línea Cruzier, color negro, modelo 2010, con placas VNL 6085 del Estado de Sinaloa.
Los registros arrojaron que las placas pertenecían a un Volkswagen línea Jetta, modelo 2000, que fue robado el 11 de abril de ese año del interior de la cochera de una casa ubicada en la calle Álamo del Infonavit Macapule, en tanto que el Cruzier fue robado el 16 de julio, estacionado en la calle Heriberto Valdez, entre las Ángel Flores y Vicente Guerrero, en la colonia Fátima.
Luis Alfonso aceptó que la unidad que conducía la había cambiado por otra unidad y que sabía que era robado. A cambio de su libertad, ofreció regalarles el carro a los policías y a pagarles siete mil pesos, que habría de retirar de un cajero automático. Los policías no aceptaron.
Junto con Luis Alfonso, en esa ocasión fueron detenidos Irving Oswaldo Zavala Muñoz y Ricardo Zamorano Soto, que de acuerdo con el reporte consultado, también sabían que la unidad era robada.
Hasta el momento, no se tienen más datos sobre este caso, pues Gerardo Amarillas Gastélum, coordinador de la Policía Ministerial del Estado y director de la Policía Municipal en Ahome, afirmó que las investigaciones para dar con el paradero de los trabajadores del Seguro Social desaparecidos van avanzando.
Ni si quieras los buscan…
A 10 kilómetros de esta ciudad, poco menos de medio centenar de mujeres y sus hijos marchan y lloran a sus hombres, que están ausentes del hogar, algunos desde hace meses y otros en fechas recientes.
Son esposas, madres, hermanas, hijos e hijas de los varones ausentes. Solas se convocaron para marchar ese sábado desde la entrada principal de la sindicatura de Mochicahui, en el municipio de El Fuerte, hasta el exterior de la iglesia tradicional, en el escenario de un teatro indígena a la intemperie.
La última broma de los funcionarios, explica Myrna Nereida Medina Quiñónez, vocera del grupo Desaparecidos de El Fuerte, y quien busca a su hijo Roberto Corrales Medina El Chacharitas, fue que los perros rastreadores de personas se estaban aclimatando en Culiacán. “¿Les creemos? ¡Claro que no!, ¿Que es una burla? ¡Claro que sí!”, dijo.
La autoridad, aunque ofrece apoyo y parece que lo da, en realidad niega que las desapariciones de personas continúen.
“Ni siquiera los buscan. Eso lo hacemos nosotras, con nuestros propios medios, con los avisos que particulares nos hacen. Así encontramos varios cuerpos, y aunque nosotros los localizamos y tenemos la certeza de quienes son, tampoco nos los entregan para sepultarlos”.
Aseguró que lo peor del fenómeno de desapariciones es que aún hay casos en la penumbra, pues las familias no los han denunciado, quizá por temor a represalias de los autores o porque no confían en la autoridad y prefieren olvidar a esas personas ausentes.
Y luego, y antes de quebrarse, lanzó su reto personal: “con todas las bromas, con todos los desprecios de la autoridad, yo voy a seguir buscando a mi hijo, con sus perros o sin ellos, yo voy a seguir en mi lucha. Porque se llevaron a un ser humano, a mi hijo”.
Todas coincidieron que saben que ellos ya no están con vida, pero se requieren los despojos para darles sepultura y dar por concluido el trance tan largo que cambió su vidas para siempre.



