(10 de abril, 2014. Revolución TRESPUNTOCERO).- En México la violencia contra la prensa no se detiene, por el contrario, se ha agudizado pese a la denuncia realizada por organismos de derechos humanos y periodistas.
De poco o nada han servido la creación del Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, así como de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos en contra de la Libertad de Expresión (FEADLE).
Tan sólo el 6 de abril un reportero del diario Noreste, en Sinaloa, fue agredido e impedido apara cubrir una reunión privada entre integrantes del sindicato del Ayuntamiento del Rosario con Arturo Flores Guzmán, presidente municipal.
La organización Artículo 19 informó que tan solo en este estado, Sinaloa, se registraron 13 agresiones contra la prensa en 2014, “ocho de éstas contra el diario Noroeste”. En su informe, “Estado de cesura”, presentado el mes pasado, se revela que a dos años del retorno del PRI a la silla presidencial, el número de atentados contra periodistas y medios de comunicación aumentó en un 80 por ciento con respecto al sexenio anterior.
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De enero de 2013 a diciembre de 2014 se contabilizaron 656 agresiones contra la prensa, de las cuales el 48 por ciento provinieron de funcionarios públicos, por lo que “queda muy claro que el contexto de inseguridad que se gesta en los tres órdenes de gobierno, pasa por una claridad de las autoridades de que el periodismo es completamente desechable. De que si me molesta, lo quito, lo golpeo, lo torturo, lo desaparezco, puedo ejecutar cualquier tipo de crimen (en contra del periodismo) porque no me gusta su función en democracia”, aseveró en entrevista Darío Ramírez, director en México de Artículo 19.
En su afán de dominar la opinión pública, el Estado “crea medios que difaman a otros medios, a otros periodistas. El Estado busca activamente sesgar, busca controlar la información”, como uno de los mecanismos para mantener el orden de las cosas.
En este sentido, los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal) “han dejado de hacer todo en materia de su función como Estado para garantizar un Estado libre y seguro para poder ejercer el periodismo. Creo que al final es conveniente para los regímenes autoritarios el silencio del periodismo mexicano”, opinó Darío Ramírez, Maestro en Derecho Internacional.
Una situación que ha venido repitiéndose a lo largo de la historia del periodismo mexicano, donde el trabajo independiente se ha mantenido en los márgenes ante la ausencia de recursos económicos y como consecuencia del amedrentamiento en contra de directores, editores y periodistas de medios de comunicación críticos del sistema.
Lo que, de acuerdo con Darío, obedece a que entre las empresas periodísticas no existe un acompañamiento entre sí frente a los cientos de casos de amenazas, atentados y asesinatos relacionados con la labor de informar.
“Lo que hay es un claro y ominoso silencio cómplice de estas casas editoriales para con la violencia contra los y las que están en la calle reporteando. Los ven (a los periodistas) completamente desechables”.
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Existen tres circunstancias que han propiciado y generalizado el contexto de violencia contra la prensa, señaló nuestro entrevistado. En primer lugar se encuentra la aquiescencia del Estado con las agresiones y la “incompetencia” de los mecanismos y la fiscalía “especializados”[1] en protección para periodistas.
En segundo lugar observamos esta negligencia de las empresas para invertir en protocolos de seguridad para sus trabajadores; así como el nulo respaldo de los grandes medios de comunicación nacionales para denunciar los crímenes contra periodistas (la mayoría cometidos contra medios más pequeños o locales), incluso cuando sean su empleadores.
Asimismo, el director de Artículo 19 identifica que, en la forma de informar los crímenes contra periodistas, los medios de comunicación se presentan como ajenos de tal problemática.
“Lo que hacen los medios es retomar la información que nosotros (organización) ponemos, pero no como agraviados, sino como terceros agraviados, es el decir: ‘voy a sacar una nota sobre el informe de Artículo 19’. Pues deberías ponerlo en primera persona, en términos gremiales, en términos de que esta violencia es sistemática y generalizada”, espetó Darío Ramírez.
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[1] Las comillas son por la que escribe