Enrique Legorreta/@enriquelego3_0
(30 de mayo, 2013).- Jorge Carrasco lo dice claro, “me han quitado mi libertad de expresión”. El periodista de la revista Proceso dio esta declaración tras mantener una vida de constate vigilancia y resguardo de autoridades federales por las amenazas de muerte por funcionarios y ex funcionarios corruptos de Veracruz, que podrían estar involucrados con la muerte de su compañera, Regina Martínez el pasado 28 de abril del 2012.
Jorge llevaba a cabo la cobertura diaria de la fuente de seguridad y justicia, que en palabras del reportero, nunca terminaba de escribir, ya que en la administración de Felipe Calderón la seguridad era un tema de a diario, describe en entrevista a Luis Prados.
Su vida y la de su familia ha estado marcada por cambios de domicilio constantes además de que no puede salir a ningún lado sin la protección de su escolta designado por la secretaría de Gobernación (Segob), algo que cataloga como “una alteración total de tu vida personal, pero tiene un efecto mucho más pernicioso”.
La vida ya no es la misma cuando existen amenazas de muerte en contra de una persona. Para que Jorge no formara parte de los más de 129 periodistas qu
Jorge señaló a Luis Prados que dos fuentes de información de su confianza le anunciaron que funcionarios y ex funcionarios del Gobierno y de la Procuraduría de Veracruz habían tenido reuniones para fijar acciones hostiles contra él. Una de estas medidas era la búsqueda de información sobre su persona en todas las bases de datos del país y enviar hombres al Distrito Federal para capturarle.
Las acciones en contra de Jorge Carrasco se derivan de la publicación de un especial tras el aniversario de la muerte de Regina Martínez, quien murió asfixiada mientras realizaba la investigación de la muerte de un activista en el puerto de Veracruz. En su articulo, Jorge señalaba las inconsistencias de la investigación oficial y la impunidad de los asesinos y sus cómplices. Relata que el 14 de abril, el día que salió su escrito, comenzaron las amenazas.
La revista, al enterarse de todas estas amenazas, dio aviso a las autoridades federales y dos días más tarde publicó un comunicado en el que responsabilizaba al Gobierno de Veracruz de “cualquier agresión que pudieran sufrir a partir de estos hechos” Carrasco, su familia y los colaboradores del semanario. A partir de esto, la vida de Jorge Carrasco se mantiene siempre en alerta.
En México la mayoría de los casos en contra de los periodistas se concentran en Veracruz, Chihuahua y Tamaulipas; hombres, principalmente. Los restos de violencia en los cuerpos dejan una señal clara de que fue la mafia la que los arrolló: torturados, desmembrados, con el tiro de gracia.
Aunque se ha hecho énfasis de que la violencia se mantiene a pesar del cambio de administración federal, el trabajo del periodismo es considerado uno de los empleos de mayor riesgo en el país.


