Por: Valentina Pérez / @vpbotero3_0
(01 de junio, 2013) El sábado inició entre ataques de gas lacrimógeno y chorros de agua contra quienes protestaban, desde el lunes, por la preservación del #gezipark en Estambul, Turquía. Lo que parecía ser un movimiento local que pedía que se respetara una de las últimas áreas verdes de la ciudad se convirtió, a lo largo de la semana, en una acampada de descontento.
Jóvenes y familias enteras se reunieron para expresar que no querían que las autoridades demolieran el parque para construir un centro comercial. El aplastante crecimiento urbano de las últimas fechas en Estambul parece asemejarse con las características autoritarias que se le han atribuido al gobierno de Erogan, por lo que ahora en las redes sociales se enfatiza que la lucha del parque Gezi va más allá de la preocupación ambientalista inicial.
El ataque del Estado contra los manifestantes esta mañana ha causado un revuelo en las redes sociales: tres de los primeros cinco tendencias globales en Twitter son HashTags sobre lo que está sucediendo en Turquía, ahora simultáneamente en la capital Ankara y en Estambul.
La Plaza Taksim, ubicada al lado del parque en disputa, no es un nuevo escenario en la confrontación social: en 1977 manifestantes fueron asesinados, 30 años después 600 manifestantes que pedían la renuncia de Erdogan fueron detenidos; y, en mayo de este año, cientos se reunieron ahí para demostrar el repudio contra el gobierno en turno.
Erdogan ha estado en el poder desde 2003 y de acuerdo con el Washington Post las protestas tendrán que crecer mucho para amenazar seriamente la estabilidad de su puesto; el Hurriyet Daily dice que es “uno de los primer ministro turcos más fuertes”.
Por el momento, la indignación en redes sociales ha logrado articular un carrusel de protestas internacionales, como en Helsinki, Finlandia y en Nueva York, Estados Unidos; también se espera que las próximas horas otras ciudades turcas se sumen al descontento que Estambul y Ankara están liderando.
Ante el súbito y nutrido grupo de manifestantes que participan en el descontento, existe la pregunta de si este brote social provocará la continuación del florecimiento de lo que se conoció como la Primavera Árabe.


