Natalia Antezana Bosques / @Natalia3_0
(27 de mayo, 2013).- “Lo que hemos convenido en este acuerdo será el inicio de trasformaciones radicales de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad y democracia”.
La Habana, Cuba, fue sede del primer acuerdo de la agenda entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno colombiano, después de 6 meses del inicio de las mesas de diálogo por la paz. En este primer punto se desarrolló lo referente a una “Reforma Rural Integral”.
La distribución equitativa de la riqueza, donde también entra una reforma agraria justa, fue una de las primeras causas por las que se dieron los levantamientos armado de las fuerzas revolucionarias, en un inicio.
En éste primer paso en el camino el camino hacia la paz, se llegaron a arreglos referentes a acceso y uso de la tierra, programas de desarrollo, infraestructura, desarrollo social, estímulo a la producción y economía solidaria y políticas alimentarias.
El jefe negociador de las FARC, Luciano Marín -alias “Iván Márquez”-, señaló que únicamente será definitivo dicho acuerdo cuando se termine la negociación de los puntos faltantes. Humberto Calle, líder de la negociación por parte del gobierno, agregó que “no hay aplicación parcial de los acuerdos”.
La reforma rural, incluye la regulación, a realizar por el gobierno, de las tierras que tienen los campesinos colombianos, dentro de un marco legal y constitucional. Asimismo, se tendrán que crear mecanismos para la solución del conflicto sobre el uso y jurisdicción agraria.
De La Calle explicó complacido que puede “afirmar con certeza que lo acordado en el tema agrario permite transformar de forma radical la realidad rural de Colombia”. Informó que lo acordado contempla a los desplazados y a aquellas personas que sufrieron despojos de sus tierras. También aclaró que “los propietarios legales no tienen nada que temer”, ya que todas las acciones se realizarán con el pleno respeto a la propiedad privada y al estado de derecho.
“Las reivindicaciones más sentidas de las comunidades rurales y empobrecidas fueron bandera [en las negociaciones]”, indicó Iván Márquez. Sin embargo, dio a conocer su temor sobre la posibilidad de que se incremente y se haga más profunda la “desigualdad” en el campo.
De la misma manera, hizo ahínco en lo “trascendental” que sería el siguiente tema en la agenda, el cual refiere a la inserción de los integrantes de las FARC en la vida política colombiana, tema que se empezará a discutir el 11 de junio cuando se reanuden las mesas de diálogo.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, a través de su cuenta de Twitter, hizo de conocimiento público su posición ante el primer acuerdo: “Celebramos, de veras, este paso fundamental en La Habana hacia un pleno acuerdo para poner fin a medio siglo de conflicto”. En un segundo tuit, agregó:“Continuaremos con el proceso con prudencia y responsabilidad.”.
La celebración también se hizo presente en los gobiernos de Bolivia y Venezuela, donde Evo Morales y Nicolás Maduro saludaron el primer acuerdo al que se llegó en las mesas de diálogo.
Un mes antes del inicio de los diálogos de paz, el ex presidente Uribe afirmó que “los diálogos de paz son una bofetada a la democracia”. Asimismo, el pasado sábado, hizo un llamado a los colombianos a revelarse contra este proceso de diálogo, ya que según el ex mandatario “no está bien que el gobierno negocie con la guerrilla”. Además afirmó que “”antes para nosotros estos bandidos eran terroristas, pero el gobierno los volvió ahora líderes políticos“.
Cabe señalar que Álvaro Uribe pertenece a una familia de la burguesía colombiana, específicamente de Medellín. En el libro Los Jinetes de la cocaína de Fabio Castillo, se relatan los vínculos de su padre con el narcotráfico y las grandes acumulaciones de tierra que posee su familia, según el diario Rebelión. Es relevante mencionar que su padre fue asesinado por elementos de las FARC en el año 1983.
El cese al fuego, las treguas entre las fuerzas armadas revolucionarias y el gobierno e intentos de diálogo, son estrategias que se han llevado a cabo desde la fundación de las FARC en el año 1964. Sin embargo, hasta la fecha, no se ha concretado ninguna, ya que la complejidad del asunto no permite una salida fácil al conflicto. Este primer paso, es en realidad uno agigantado cuando se hace la lectura en la circunstancia en la que está inscrito este conflicto en el que está inmersa la sociedad colombiana desde hace casi 50 años.


