Enrique Legorreta / @enriquelego3_0
(10 de junio, 2013).-La popularidad de Morris el Gato se ha expandido de manera rápida a través de las redes sociales. Sin saberlo, Morris se ha convertido en un fenómeno social desde que sus dueños decidieron emplearlo como emblema de una campaña mediática que usa el internet para denunciar satíricamente la conducta de la clase política en el estado de Veracruz. Ahora Morris es el “Candigato” y contiende –sin registro, pero con crecientes posibilidades de victoria– por la presidencia municipal de Xalapa en la elección del 7 de julio.
En reacción a este fenómeno social, la consejera presidente del Instituto Electoral Veracruzano (IEV), Carolina Viveros García, llamó a la ciudadanía a no echar a perder su voto con el candigato Morris.
“Yo creo que nosotros tenemos que votar por todos aquellos que están trabajando en sus campañas, estos votos [por Morris] serían nulos, son votos que se perderían, y la democracia necesita el voto del ciudadano donde tenga efectividad. Hagámoslo por la efectividad, porque Veracruz es muy grande”, recalcó Viveros.
La presidente señaló que al menos el 59 por ciento de la población participará en la elección a diputados locales y a presidentes municipales, mientras que el electorado jarocho debe ver quién representa la mejor propuesta para su ayuntamiento, destacó la consejera.
Como si la campaña del gato Morris se tratara de una amenaza a la democracia en Veracruz, la consejera reiteró su exhorto a la sociedad del estado: “Pedimos la participación ciudadana para que voten por los ciudadanos registrados en las boletas electorales. Eso es lo importante, lo demás son expresiones que se dan en las redes y mis respetos, pero hay que votar por los candidatos registrados por favor”.
El voto nulo representa una forma de manifestación social mediante la cual, dentro del marco de la democracia electoral, la ciudadanía expresa su reprobación hacia el desempeño y la conducta de los funcionarios públicos de todos los niveles.
El gato Morris no es la primera expresión de inconformidad mediante el recurso de evidenciar la falta de respaldo ciudadano a los candidatos propuestos por los partidos políticos. A semejanza del candigato, en Jalisco se dio el caso de Fidel el perro; mientras en 2009 hubo una campaña respaldada por intelectuales y académicos llamando a ejercer el voto nulo.
Aunque el desencanto con la clase política y la desconfianza en las instituciones encargadas de organizar y supervisar los procesos electorales han sido causa de múltiples manifestaciones de descontento, en este caso el eco que ha tenido en la sociedad xalapeña se explica en buena medida por el escándalo de la compra de votos mediante programas sociales de la Secretaría de Desarrollo Social federal.
La sociedad veracruzana ha mostrado su apoyo al gato bicolor, cuyo campaña se articula en torno a eslóganes como “Ante la cantidad de ratas que acechan esos puestos sólo un gato podrá poner orden”, o bien “El candigato no promete nada más que los demás candidatos: descansar y retozar”.
Según sus creadores, la campaña del gato Morris también pretende llamar la atención de la sociedad sobre la importancia de generar una verdadera apertura a las candidaturas ciudadanas, de tal manera que existan opciones fuera de los desprestigiados partidos políticos.
De manera satírica, el gato Morris transmite a la oligarquía política –no sólo de Veracruz, sino de todo el país– el mensaje de repudio de una sociedad cansada de unos partidos que no se diferencian entre sí y presentan como candidatos a personajes interesados únicamente en enriquecerse mediante el poder.
Si Morris obtuviera más votos que alguno de los candidatos registrados, el golpe simbólico a la clase política resultaría demoledor: dejaría claro que la gente está tan harta de los políticos que prefiere usar su voto de manera lúdica en vez de tratar de elegir al “menos malo”.


