El asedio del imperialismo estadounidense e israelí contra la soberanía de los pueblos de Medio Oriente ha alcanzado un punto de no retorno. En un flagrante desafío al derecho internacional, el Mando Central de Estados Unidos (Centcom), bajo las órdenes de Donald Trump, ejecutó este domingo una feroz tercera ronda de agresiones militares, bombardeando 140 objetivos en territorio iraní.
La agresión de Washington, que incluyó ataques contra instalaciones de misiles, drones, redes de comunicación y capacidades navales, se produjo luego de que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) decretara el cierre total a la navegación en el estratégico estrecho de Ormuz «hasta nuevo aviso», una medida soberana de defensa adoptada tras realizar disparos de advertencia contra un buque portacontenedores chipriota que violó las normas de seguridad marítima al apagar sus sistemas.
La prensa israelí reportó fuertes explosiones en localidades costeras del sur de Irán, como Asaluyeh, Deyr, Bushehr, Bandar Abbas y Sirik, ataques que según el ministerio de Salud iraní ya han dejado al menos 17 muertos y 115 heridos esta semana.
La guerra de agresión desatada por el eje Washington-Tel Aviv acumula una trágica cuota de al menos 3 mil 375 víctimas mortales en Irán, incluyendo crímenes de lesa humanidad como la masacre de 160 niñas en una escuela de Minab.
No obstante, la resistencia de la nación islámica no se ha hecho esperar: en una contundente respuesta de represalia, el CGRI reivindicó la destrucción de centros de mando y hangares en la base aérea de Al Udeid en Catar y la base Príncipe Hassan en Jordania, además de neutralizar sistemas de defensa Patriot, radares y depósitos de munición del Pentágono en Kuwait y Bahréin.
Esta nueva fase del conflicto se enmarca en la promesa del nuevo líder supremo de Irán, el ayatollah Mojtaba Jamenei, de vengar «la sangre pura» de su padre y antecesor, Ali Jamenei, asesinado junto a su esposa en un cobarde bombardeo previo perpetrado por EU e Israel.
Desde la trinchera diplomática, el embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, denunció la violación flagrante de la Carta del organismo, mientras que el canciller Abbas Araghchi sentenció que Teherán no cederá a chantajes ni negociará con la administración de Trump mientras Washington mantenga sus posiciones coloniales y el bloqueo criminal contra el petróleo crudo iraní.









