El programa Alimentación para el Bienestar consolidó una nueva etapa de apoyo directo al campo mexicano tras cerrar el ciclo agrícola Primavera-Verano (P-V) 2025 con cifras récord en el acopio de frijol y maíz.
Los resultados, que superan todos los registros históricos de los ciclos homólogos desde 2019, son el reflejo de una estrategia de compra directa y sin intermediarios diseñada para garantizar precios justos y mejorar los ingresos de las familias rurales.
Con estas acciones, la dependencia estatal da cumplimiento a la instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, orientada a fortalecer la soberanía alimentaria del país y asegurar mejores condiciones de desarrollo para los sectores agrícolas más vulnerables.
De acuerdo a datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA) , el maíz y el frijol representan la base de la alimentación en México, aportando el primero más del 50 por ciento de la ingesta calórica diaria
Frijol supera la marca histórica de 2021
En lo que respecta al frijol, el acopio alcanzó un máximo histórico para los últimos siete ciclos agrícolas al registrar cerca de 196 mil toneladas. Esta cifra logró superar el récord previo del ciclo P-V 2021, que se ubicaba en 192 mil 387 toneladas.
La recolección de este grano básico requirió una inversión social de 5 mil 288.1 millones de pesos, lo que permitió beneficiar de forma directa a más de 26 mil 401 pequeñas y pequeños productores.
Geográficamente, el volumen se concentró de manera mayoritaria en la región norte y centro-norte del país, siendo los cinco estados con mayor aportación: Zacatecas con el 55 por cientp, Durango con el 24.7 por ciento, Chihuahua con el 7.5 por ciento, Nayarit con el 6.4 por ciento y San Luis Potosí con el 2.5 por ciento.
Maíz, el mayor volumen en los últimos siete ciclos
Por su parte, el acopio de maíz registró su volumen más alto en siete periodos agrícolas al contabilizar más de 752 mil 282 toneladas. El resultado rebasó las marcas de los años con mayor producción, como 2019 (743 mil 726 toneladas) y 2020 (704 mil 626 toneladas).
La adquisición del grano implicó una derrama económica y social de 5 mil 418.8 millones de pesos, impactando positivamente en las economías de 39 mil 483 pequeños productores.
En este rubro, la zona sur-sureste y el occidente lideraron la recepción del insumo, destacando cinco entidades federativas, entre ellas Chiapas con 29.5 por ciento, Jalisco con 20.7 por ciento, Guerrero con 10.8 por ciento, Michoacán con 8.4 por ciento y Estado de México con 6.2 por ciento.
Según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), el maíz y el frijol representan la base de la alimentación en México, aportando el primero más del 50% de la ingesta calórica diaria.
Dos pilares estratégicos y sustentables para México
El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) destaca que el maíz emplea a más de dos millones de productores de pequeña y mediana escala, consolidándose como el principal eje de subsistencia para las comunidades indígenas y rurales del país.
Por otro lado, estudios del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) subrayan que el frijol desempeña un papel ecológico crucial. Gracias a su capacidad para fijar nitrógeno atmosférico en el suelo mediante la simbiosis bacteriana (herencia directa del sistema ancestral de la milpa), reduce la necesidad de fertilizantes químicos.
Además, AGRICULTURA reporta que alrededor de 570 mil productores dependen económicamente de este grano, principalmente en zonas semiáridas como Zacatecas y Durango, donde las alternativas de reconversión productiva son limitadas.
A través de la consolidación del esquema de Acopio para el Bienestar, el Gobierno Federal refrenda su política de justicia social para el agro nacional, asegurando el abasto interno de granos básicos mediante el impulso directo a la productividad de las parcelas de menor escala en 10 estados de la República Mexicana.









