(22 de agosto, 2014).- “Me suicido porque es domingo y estoy feliz”. Estas fueron las palabras de la carta suicida que dejó a su hermano Carlos, Luis Moncada Ivar cuando se pegó un tiro en su departamento en 1967. El periodista Luis Trejo Fuentes rindió un homenaje el 20 de agosto en el Palacio de Bellas Artes (Sala Adamo Boari) a este escritor oscuro en muchos sentidos que ha pasado desapercibido a varias generaciones de lectores.
Su lectura, ácida y corrosiva, que no deja de ser molesta y seductora al mismo tiempo de la buenas conciencias; se vuelve a nosotros a más de cuarenta años de su muerte e invita a los nuevos lectores a acercarse a este escritor que sólo dejó un libro de cuentos y una vida que por sí misma merece ser atendida como quien lee una novela de aventuras de un alma insatisfecha con los mundos que vivió. Por sus páginas desfilan prostitutas, borrachos, curas guerrilleros, obreros y políticos y esa sensación perene de asco hacia un mundo sin lecciones morales que se construye a partir del cinismo propio de los hijos de la posguerra.
Escritor que pasó su vida literaria entre varias generaciones y “rupturas” sin pertenecer cronológicamente a una en particular, Luis Moncada invita a los lectores a acercarse a la miseria humana con una experiencia propia, alejada de las experiencias beatnik y con toques autobiográficos en los que reconocemos a un mexicano escandalosamente honesto.
Sirva este homenaje como acercamiento a la única obra de este autor, “Perros Noctívagos” (libro de cuentos) y una invitación a una probable reedición de su obra que anunció Luis Trejo Fuentes.