(07 de diciembre, 2015.Revolución TRESPUNTOCERO).- “La gente está orgullosa de nosotros y nosotros estamos orgullosos de ser soldados para seguir sirviendo a la sociedad”, dice Salvador Cienfuegos Zepeta, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). No es cierto.
Revolución TRESPUNTOCERO ha expuesto relatos y denuncias de decenas de mexicanos (niños, adultos y ancianos) que han sufrido vejaciones despiadadas por parte de las Fuerzas Armadas. Tragedias que, en su aplastante mayoría, han quedado en la impunidad.
Sin ir más lejos, hace unos días, el medio dio a conocer la violación de una menor de edad por soldados sinaloenses. La denuncia la hizo una madre quien no cometió ningún crimen, los soldados agredieron sexualmente a su hija porque sí. No es un hecho aislado, “la cantidad de denuncias de abusos cometidos por el Ejército presentadas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México se sextuplicó entre 2006 y 2008, y llegó a 559 durante el primer semestre de 2009. Sin embargo para los siguientes años estas cifras fueron en aumento. Siendo tortura física, sexual y abusos sexuales los mayores casos en los que se encuentran involucrados elementos del Ejército”. Las violaciones de derechos humanos de las Fuerzas Armadas presididas por el general Cienfuegos es una realidad.
Sara Brown, defensora de derechos humanos ha explicado; “Ejército y Marina han arruinado la vida de miles de mexicanos, quienes han tenido la mala suerte de ser seleccionados por las Fuerzas Armadas para hacerlos pasar por culpables, esa es la historia de todos los días.”
Como ha evidenciado Revolución TRESPUNTOCERO: Violaciones sexuales, golpes, perforaciones, asfixias, descargas eléctricas, introducir líquidos tóxicos en nariz, boca y artefactos en genitales, tanto en hombres como mujeres, son solamente algunas de los métodos de tortura utilizados por las fuerzas armadas, esos a los que protege Salvador Cienfuegos y Enrique Peña Nieto, una estrategia bastante efectiva para acallar y generar genocidio. Según datos de Amnistía Internacional, 64 % de la población mexicana vive atemorizada, quienes creen que podrían ser víctimas de tortura, ya que aun cuando son inocentes y nunca han cometido ilícitos, las Fuerzas Armadas podrían detenerlos sin motivo alguno en su domicilio, trabajo o vía pública, torturarlos y acusarlos de delitos no cometidos.
Uno de los muchos casos que Revolución TRESPUNTOCERO expuso antes de que otros medios dieran voz a víctimas de lo sucedido, fue el de los 4 de Rosarito, Baja California. Que luego de seis años de una insistente lucha por parte de los familiares estos jóvenes, a quienes elementos del Ejército detuvieron en forma arbitraria, para después ejercer varias horas de tortura que los dejó con daños físicos irreparables.
Otro hecho, quizá el mediáticamente más reconocible fue el ataque a los normalistas de Ayotzinapa el pasado 26 y 27 de septiembre es, que evidenció el nivel de colusión que existe entre crimen organizado y autoridades. En este sentido, también demuestra el carácter “intocable” de las Fuerzas Armadas, pues a pesar que existen señalamientos hacia los elementos castrenses, las autoridades se niegan a investigarlos a fondo para deslindar responsabilidades.
Habrá que preguntarla a Cienfuegos a qué gente es a la que se refiere que está orgullosa de los actos de sus militares.