Andrés Piña / @AndresLP2
The lady lightly bends
and graciously gives him a kiss…
«Sir Gawain and the Green Knight, viejo romance inglés »
(4 de julio, 2014).- Gran enamorado de las lecturas de Virgilio, en John Milton (1608-1674) encontramos la explosión poética y creadora, de un personaje que nunca escapó de sus preocupaciones políticas ni mucho menos de los avatares de su época; él no existe separado de un momento histórico, de ese instante temporal muy parecido al de hoy, convulso y frívolo al mismo tiempo. A diferencia de sus contemporáneos como Suckling y Lovelace, en él encontramos una poesía mezclada, amasada entre el mito y el arquetipo religioso. Es indudable que la vida de Milton, encuentra lugar en su obra, una obra que al principio rememora los trabajos de Spenser, pero que con el tiempo va encontrando su propio lugar. Después de todo el imperio de los clásicos latinos le abre más puertas y es mejor que la idea de vivir entre Duns Scoto y Sto. Tomás de Aquino. Situación que inevitablemente lo llevará a sostener un tipo de poesía que jamás busca separarse del presente, pues al mirarlo y nombrarlo desde un poema, sigue la tradición de los poetas romanos y no de los pensadores medievales, había entonces que preocuparse por la República que en este caso, era la sociedad inglesa de su tiempo.
Es interesante ver como Milton cree profundamente en la lengua inglesa. A pesar de su formación universitaria en latín, pronto comienza a escribir poemas que se separan de esta tradición; parece que esta defensa encarnizada por la cultura inglesa que comienza a nacer aquí, es también en parte producto de la Guerra Civil de 1642, guerra que sin lugar a dudas surte efecto en el poeta y es en este episodio, entre limitaciones y vejaciones, dónde empieza a producir lo que los críticos y estudiosos ingleses han llamado: treatises, es decir tratados. Empezando por: The reason Of Church Government Urged Against Prelaty ese mismo año. En este tratado manifiesta su inconformidad, mediante el discurso poético de sus propias desavenencias con la religión; al plasmar su peculiar interés por la crítica del matrimonio, su vida se vuelve de repente el campo perfecto para lo que Martí llamó: el ejercicio del criterio.
Sin embargo es en Aeropagitica dónde alcanzará su culmen político, está defensa encarnizada por la libertad de expresión y por la libre imprenta, ataca de frente las ideas parlamentarias de imponer una censura a los trabajos que se publicaban por aquél entonces. Milton veía como necesario defender la poesía, producto de la libertad de expresión, como otro camino para defender a la misma cultura inglesa. Este tratado ardiente ha tenido una fuerte influencia en el pensamiento moderno.
El ataque de Aeropagitica va dirigido especialmente a la Press Ordinance of June 14, 1634. La cual apuntaba que era necesario entregar una publicación previa para someterla a una censura. Milton enfurecido denuncia este atentado, no solamente defendiendo el derecho a escribir poesía, tal y como Catulo la escribía por las calles de Roma, sino también busca proteger el pensamiento que se genera con los libros. Bien dice :books are not absolutely dead things, but do contain a potency of life in them. Y esta potencia se le presenta al poeta como la libertad de pensar y decir sin miedo a ser censurado. De ahí que una de sus conclusiones en Aeropagitica sea: Give me the liberty to know, to utter, and to argue freely acording to conscience, above all liberties.
Hoy en día, en nuestro tan vilipendiado siglo XXI es necesario volver a Milton, para darnos cuenta que quién limita la libertad de expresión, o en este caso la posibilidad de establecer un diálogo democrático, mata al pensamiento mismo, a la conciencia colectiva de una sociedad. La verdad no debe de conocer barreras, Milton lo sabía y quizá fue eso lo que pensó cuándo escribió: She needs no policies nor stratagems nor licensing to make her victorious. Ahora sabemos a quién se refería.