(29 de mayo, 2020. Revolución TRESPUNTOCERO).- El paso de la pandemia de coronavirus por el mundo ha planteado diversos debates sobre la manera de gestionar no solo la salud, sino todos los aspectos del contrato social. De esta manera, la emergencia sanitaria de COVID-19 está dejando múltiples cuestionamientos hacia los individuos, las sociedades y los gobiernos.
Ante el reto que implicará abordar la “nueva normalidad”, un conjunto de referentes, líderes, intelectuales, organizaciones políticas y sociales han configurado una red, desde la cual se han propuesto “impulsar los cambios y transformaciones necesarios para las grandes mayorías, basados en la empatía, la cooperación y la fraternidad”.
Se trata de la Red Regeneración Democracia (RED), conformada por 141 personalidades y 55 organizaciones de 21 países, que ha estrenado ya un spot de lanzamiento, un sitio web, redes sociales y un documento declaratorio PostCOVID-19, que fue redactado por Juan Carlos Monedero (España), Alfonso Ramírez Cuéllar (México), María José Pizarro (Colombia), Karina Oliva (Chile), Guilherme Boulos (Brasil) e Itai Hagman (Argentina).
Otros miembros destacados de la red son: Gustavo Petro (Congresista y excandidato presidencial de Colombia), Jean-Luc Mélenchon (Presidente del Grupo Parlamentario de La France Insoumise y excandidato presidencial de Francia), Manuel Zelaya (Expresidente depuesto de Honduras), Marisa Matias (Eurodiputada y excandidata presidencial de Portugal) y Verónika Mendoza (Presidenta del Movimiento Nuevo Perú y excandidata presidencial de dicho país).

“Las crisis siempre han sido escenarios donde se han alumbrado caminos de justicia, libertad y fraternidad, pero también han sido la ocasión que los poderosos han aprovechado para darle una vuelta más a la tuerca de las desigualdades y de la opresión”, contextualiza el escrito.
Asimismo, expone que “la crisis del coronavirus ha sido el detonante de problemas que veníamos arrastrando en nuestras sociedades globalizadas”, por lo que desarrolla cuatro factores para su análisis.

El primero, evidentemente, consiste en la crisis sanitaria, y el precio que se ha pagado durante esta coyuntura por la mercantilización de la salud y la ausencia de una “malla pública sólida” que garantice el acceso a la sanidad universal como un derecho.
“Igualmente, la ciencia, encarcelada en los intereses de las empresas farmacéuticas, no ha cumplido la tarea que le corresponde en sociedades democráticas”, manifiesta el documento.

En segundo lugar, menciona la ruptura de las garantías de las cadenas alimentarias provocada por la devastación medioambiental, denunciando el “modelo de consumo que ha roto las barreras que la naturaleza creaba ante estos virus y que nos mantenían a salvo de su capacidad letal”.
Además, dicho modelo está sometido a “la mercantilización de la alimentación: especulación en bolsas internacionales con alimentos; cadenas globales de producción y distribución de alimentos; explotación extensiva; uso de pesticidas y semillas transgénicas; consumo desmesurado de carne que provoca una agroindustria dedicada al forraje de alimentos; agrocombustibles; consumo desmesurado de agua”.

El tercer factor presente en la crisis, según detalla la declaración de RED, es la tensión entre la actividad económica basada estrictamente en la búsqueda del beneficio y el sostenimiento de la vida, pues el coronavirus ha evidenciado las enormes dificultades por las que ya atravesaban millones de seres humanos, con o sin presencia de COVID-19.
“Por un lado, hay una mirada empresarial, que llevó a algunos gobiernos —por presiones o por convencimiento— a no paralizar las actividades económicas, dando prioridad a las ganancias sobre la vida. Pero por otro, aunque estén menos en el foco, hay que considerar el punto de vista de los pobres, esos sectores humildes que obtienen su alimentación cada día en la economía informal y para los que quedarse en casa no ha sido una opción, al tener que escoger entre alimentarse o contaminarse”, puntualiza el texto.
Aunado a esto, cabe considerar los lugares sin agua potable, las condiciones en las cárceles, entre otros matices importantes, “donde la vida carece de los mínimos que reclama la dignidad”.

Finalmente está la reflexión nacional y geopolítica a la que obliga la crisis de COVID-19, sobre todo en cuanto a la pugna entre EE.UU., China, Rusia y Europa, “donde América Latina parece que puede ser el escenario de esta confrontación de reparto de influencias, de posiciones geoestratégicas y de captación de recursos”.
“La expresión económica de la crisis hace que las desigualdades se expresen letalmente. Si bien el COVID-19 afecta igual a reyes, gobernantes, millonarios y mendigos, la esperanza de vida entre zonas ricas y zonas pobres sigue siendo en algunos países de hasta 20 años. Si el virus contagia igual, la cura y la recuperación no es igual cuando se tiene acceso a atención médica que cuando se carece de ella, cuando no hay condiciones de higiene, de salud, cuando se vive en situaciones de hacinamiento y amenazados por otras muchas enfermedades”.

En este sentido, la declaración de RED plantea la urgencia de atender, en paralelo al combate contra la pandemia, las necesidades económicas de toda la población.
Algunas de las medidas que estos referentes políticos y académicos proponen impulsar son: iniciativas de economía popular que están dirigidas a solventar necesidades de las poblaciones, como la recuperación de una agricultura de proximidad; poner en marcha una renta básica o, al menos, un ingreso mínimo vital para toda la ciudadanía siempre que no se vean afectados derechos adquiridos; revertir los problemas de acceso a bienes básicos y salvaguardar la soberanía como principal herramienta para garantizar alimentación, medicinas, insumos sanitarios, energía, información digital y bienes esenciales.
También se vislumbra solventar la brecha de género, encontrar respuestas democráticas que permitan garantías laborales en el teletrabajo y demás fórmulas novedosas.
“La cooperación internacional debe ocupar el lugar que hoy tiene la confrontación y la competencia. La pandemia vuelve a recordarnos la necesidad de construir una globalización alternativa basada en la solidaridad y el apoyo mutuo. Como es cierto que la principal amenaza en el capitalismo neoliberal son los grupos financieros internacionales, es urgente la creación de bancas públicas nacionales que, a su vez, estén coordinadas en bancas públicas regionales que pueden hacer frente a los chantajes del FMI, de las agencias de rating y de los fondos buitres”.

A modo de conclusión, RED asevera que el diálogo mundial que se abrió de manera “brutal con la muerte y la vida”, abre la posibilidad de recordar que “todo lo público siempre es la expresión de crisis anteriores que resolvimos ensanchando nuestra humanidad” y que “la necesidad de un escudo social es una reconciliación con la vida y la esperanza”.