Por: Natalia Antezana Bosques
Tw: @Natalia3_0
Un jueves en la noche, elementos policiales de la Ciudad de México, detuvieron por la fuerza a una joven en la zona rosa, porque le faltó un peso para pagar un hot dog. Ella y su novio salieron de un bar en la zona rosa y se dirigieron a un puesto para cenar. La cuenta fue de 23 pesos, sin embargo, a la pareja le faltaba 1 peso para completar el total.
A raíz de esto, el vendedor empezó a reclamarles y ambas partes intercambiaron insultos; el vendedor le soltó un golpe al joven, y su novia reaccionó ante esta acción con otro golpe al vendedor. Esto llamó la atención de la policía: 10 agentes se le fueron encima a la joven, lastimándola en el hecho (tiene la pierna herida).
Una vez detenida, la remitieron al Juzgado Cívico, Cuauhtémoc 5, y sin tomarle los datos la soltaron en el momento de su llegada, lo cual evidencia que la joven no tiene responsabilidad alguna en lo ocurrido o que los policías no tuvieron los elementos para retenerla.
De la misma manera, cuando esto ocurría uno de los policías le exigió a uno de nuestros reporteros que se encontraba en el lugar, que dejara de grabar el suceso, a pesar de que se identificó como integrante de un medio de comunicación. “Sabía que es algo prohibido”, le replicó un policía a la vez que lo increpó por tomar fotografías.
En apenas dos semanas, se han registrado dos actos de abuso de autoridad por parte de la policía hacia jóvenes en México. Sin embargo la mayor parte de los abusos de autoridad que padecen los jóvenes nunca se denuncia ni se registra, por lo que sólo hay una cifra segura: la de la impunidad, casi absoluta, con que actúan las autoridades.


