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Chiapas es la tierra de la impunidad; frontera sur sigue siendo feudos de Maras Salvatruchas

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Enviados especiales Revolución 3.0

(05 de mayo, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- “Chiapas es la tierra de la impunidad. Así como hace diez o doce años atrás, la frontera sur todavía sigue siendo feudo de Maras Salvatruchas, pero ahora amparados bajo el escudo sólido del narcotráfico”, declara la socióloga Esthela Robledo.

Y agrega, “la eterna frontera olvidada y aciaga, a diario vive constantes crímenes que son amparados bajo la impunidad de un imberbe gobierno estatal que no siente a su pueblo, porque el mismo es un arquitecto del miedo. En el sur caminamos con la incertidumbre de que el de al lado pueda ser un asesino al que jamás se le descubrieron los crímenes”.

En 2005, con el paso del huracán Stan, los grupos delincuenciales Maras Salvatruchas 18 (M-18) y la Mara 13 (MS-13) que invadieron la frontera sur, se disolvieron. No se sabe con exactitud si fue debido al desastre natural que provocó que el tren dejara de funcionar (su principal zona de asalto a migrantes), haciendo que las bandas emigraran a sitios donde pudieran seguir violentándolos, o porque la mayoría de las colonias donde predominaban miembros de las Maras, desaparecieron por completo debido a las inundaciones.

JC, un joven que en su adolescencia formó parte de la M-18, es uno de los pocos que logró salir de la banda, aún con vida. Su historia posiblemente esclarece uno de los homicidios más recordados por la población de Tapachula. JC tuvo un primer acercamiento con dichos grupos delincuenciales cuando miembros de la MS-13 lo amenazaron por invadir su territorio, un campo de futbol que necesitaba atravesar para poder ir a la escuela, la cual dejó poco tiempo después por miedo a seguir caminando por aquella zona.

La M-18, quienes dominaban la colonia donde vivía, lo buscó para que se uniera a ellos, a cambio recibiría protección. Golpes asestados por 18 miembros del grupo en todo el cuerpo por aproximadamente 18 segundos y quemaduras en las manos, fueron parte del ritual de iniciación que dejó a JC en cama por más de dos semanas, con dos costillas rotas y el rostro destrozado.

Él asegura que nadie podía salir de la Mara a menos que fuera muerto, pero el líder de la M-18 fue uno de los fallecidos que dejó el huracán Stan, y al no haber un sustituto, quien decidiera salirse podía hacerlo sin tener que morir, fue así como él y muchos más abandonaron el grupo. Dentro de la banda a JC le tocaba ir por las noches a escuelas secundarias para amenazar a los alumnos con navajas mientras los asaltaba, incluso llegó a lastimarlos si no entregaban sus pertenencias.

El muchacho rememora lo que pocos en Tapachula han olvidado. A principios de 2004 los periódicos locales dieron a conocer los homicidios de dos menores de edad, estudiantes de preparatoria, que fueron encontradas sin vida dentro de un pozo artesanal, cerca de la colonia “Granjas del paraíso”. Días más tarde sobre el mismo caso se aseguró que las chicas habían sido desenterradas, violadas y abandonadas a un lado de cada una de las fosas.

Las autoridades no supieron quiénes fueron pero sospechaban de los Maras, ya que a las víctimas se les había vinculado con dichas bandas, aquel caso además de indignar, aumentó el pánico en la población, quienes habían llamado a un toque de queda desde hacía años, debido a las constantes muertes a manos de esos grupos delictivos.

JC, indeciso hizo varias pausas antes de acceder a contar su versión de aquel hecho, “siempre cambian la historia, no sé si porque protegen a alguien o porque inventan al no saber qué decir, pero lo que pasó con esas muchachas pocos lo saben. La gente decía que era un ritual satánico, que los maras eran como el chupacabras, que era un sacrificio y que se habían comido las manos de la chava”.

El joven nervioso relata: “a una de ellas su novio “S” la había estado intentando convencer que se uniera a la M-18, porque él recientemente se había unido, finalmente ella aceptó, pero como tenía miedo convenció a una amiga para que también entrara a la banda. Una semana antes de que las iniciaran, la chava le dijo a “S” que tenía miedo a que estando dentro le pasara algo a su familia, y decidió que no sería Mara Salvatrucha y terminó su noviazgo con él”.

JC continúa la historia comentando que la noticia llegó a oídos del líder de la banda, las especulaciones giraron en torno a una posible traición y asumieron que ambas adolescentes se unirían a la MS-13. La orden fue directa y clara: las tenían que matar. Una semana después las dos chicas asistieron con mentiras a una fiesta, después de ser drogadas, a media noche ambas fueron asesinadas y sus cuerpos aventados a un pozo que creyeron olvidado, pero gracias al descubrimiento de un vecino, los familiares encontraron los cadáveres y finalmente pudieron sepultarlas, poco después los periódicos contaron una historia a medias.

JC recuerda que la policía no profundizó en la indagatoria. En una reunión de la M-18, “S” comentó, “lo único malo es que se fueron vírgenes”. El joven relata que “en ese momento se suscitó un silencio sepulcral y todos voltearon a ver al líder, quien segundos después estrelló la botella de tequila en la pared, se levantó lentamente, sacó su navaja y la puso en medio de los ojos de “S”. Lo vio con una mirada penetrante y encolerizada, para después decirle ‘vas a tener que quitarles lo virgen o el que se va ir a la chingada vas a ser tú’”, el joven no entendió del todo la expresión, pero antes de decir nada, el cabecilla de la banda le hizo un corte transversal en el abdomen con el arma blanca.

La siguiente noche “S”, en compañía de dos miembros (de mayor rango) fue escoltado para supervisar que llevara a cabo la orden; primero embriagaron al vigilante del cementerio, pero también pusieron en las cervezas algo para que durmiera. Durante mucho tiempo, entre la población se supuso que de no ser los Maras los culpables, podía haber en la ciudad una banda de necrófilos que rondaban los panteones, pero nunca se llegó a nada certero. Sin embargo, según la versión de JC, todo se resumía a que como en Irán en tiempos de la revolución, ninguna mujer podía ser asesinada siendo virgen, por lo que los soldados las violaban, en este caso estando ya muerta era necesario desenterrar el cadáver.

Tanto el horror de los padres al ver el cuerpo de su hija a lado de la tumba, así como la angustia de los otros al descubrir que el cadáver había sido raptado, provocó la movilización inmediata de las autoridades para la investigación. Después de cumplir con la encomienda, “S” dejó el cadáver de una de ellas a lado de la tumba y tomó el de su ex novia y lo sacó del panteón, poco después lo abandonó cerca de un barranco que pensó olvidado. Dos días más tarde, una patrulla que hacía una ronda por la zona descubrió los restos, pero de los culpables nada se supo.

JC afirma que las Maras Salvatruchas han vuelto a invadir la frontera sur, y declara que las principales ciudades donde han resurgido son Ciudad Hidalgo, Tapachula, Huixtla, Tonalá y Arriaga, franjas fronterizas que han sido zonas de operaciones del ferrocarril de la empresa Chiapas-Mayab.

Agentes de la Policía Municipal en Suchiate aseguran que “anteriormente los asesinatos cometidos por Maras eran ajustes de cuentas entre ambos bandos, hoy asesinan a cualquier civil, principalmente si han decidido cobrarles una cuota y los pobladores no han aceptado, además de ello la disputa por el control del tráfico de drogas y mercancías, ha sido un detonante de asesinatos”.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los Maras Salvatrucha derivaron en la nueva banda delincuencial LOST, la cual ya no utiliza los tatuajes distintivos de años atrás, ahora solamente se tatúan una pequeña mancha en la oreja, acompañada de un escapulario que cuelga del lóbulo, y una pulsera o un tatuaje en la espalda que los identifica.

Su principal actividad delictiva es el tráfico de personas, negociando un paso libre y sin peligros a Estados Unidos por 2500 o 3 mil dólares, a quienes no tienen dichas cantidades los usan de “canguros”, así con mochilas al hombro cruzan la frontera norte cargados de paquetes con droga.

La ruta de LOST inicia en el Carmen, Guatemala, localidad situada a unos tres kilómetros de la Frontera con Talismán, municipio de Tuxtla Chico,Chiapas; pasando por Tapachula, Arriaga, Oaxaca, Veracruz, hasta llegar al Distrito Federal, la continuación del recorrido es aún desconocido debido a las distintas vías todavía no identificadas.

Sobre el tema, el Fiscal Especial de Atención a Migrantes de la PGJE, Alejandro Vila, afirmó que, “la frontera sur enfrenta un rebrote de células de la Mara Salvatrucha. Han comenzado a asentarse desde el año pasado en municipios de la frontera, Soconusco y costa de Chiapas. Intentan retomar el control que tuvieron hace una década de la principal ruta migratoria para la extorsión, secuestro, violación, homicidio, asalto de indocumentados y sociedad civil, hoy amparados por cárteles del narcotráfico para los que trabajan”.

Un informe emitido por el Centro de Evaluación y Estrategias Internacionales de Estados Unidos, declara que en la actualidad la MS-13 y la M-18 se han confirmado como un brazo importante dentro del cartel de los Zetas, con presencia en Centroamérica, México y Estados Unidos, ocupándose del tráfico de drogas, secuestros, trata de personas, explotación sexual, ejecuciones y extorsiones. Además de ello se les ha dotado de armamento de alto poder, drogas, dinero en efectivo y adiestramiento paramilitar en campos clandestinos de Guatemala.

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