spot_img

20 años del levantamiento del EZLN

- Anuncio -

Alina Rosas Duarte / @ARD3_0

Sin duda, es Epigmenio Ibarra quien saca a la luz al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. 20 años después, el suceso se sigue recordando cómo uno de los más grandes acontecimientos insurgentes de México. Aquí compartimos los vídeos de la primera entrevista que el Sub comandante Marcos diera después del levantamiento del primero de enero en este viaje al centro de la selva.

Aquella madrugada era estruendosa; se trataba de tzotziles, choles, zoques, mames, tojolabales, tzeltales, todos tras un pasamontañas la madrugada del primero de enero con arma en mano intentando tomar siete cabeceras municipales. Las imágenes eran confusas, sin embargo, la Primera Declaración de la Selva Lacandona, daba la vuelta al mundo.

“Somos producto de 500 años de luchas: primero contra la esclavitud, en la guerra de Independencia contra España encabezada por los insurgentes, después por evitar ser absorbidos por el expansionismo norteamericano, luego por promulgar nuestra Constitución y expulsar al Imperio Francés de nuestro suelo, después la dictadura porfirista nos negó la aplicación justa de leyes de Reforma y el pueblo se rebeló formando sus propios líderes, surgieron Villa y Zapata, hombres pobres como nosotros a los que se nos ha negado la preparación elemental para así poder utilizarnos como carne de cañón y saquear las riquezas de nuestra patria sin importarles que estemos muriendo de hambre y enfermedades curables, sin inmortales que no tengamos nada, absolutamente nada, ni un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentación, ni educación, sin tener derecho a elegir libre y democráticamente a nuestras autoridades, sin independencia de los extranjeros, sin paz ni justicia para nosotros y nuestros hijos.”

 

Mientras entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Carlos Salinas de Gortari y el sistema neoliberal mexicano era cuestionado por indígenas sin rostro que crearon 38 nuevos municipios de Chiapas, los territorios rebeldes que a pesar del acoso paramilitar y violencia ejercidos sobre ellos, no sólo lo han sabido sortear, incluso han hecho que movimientos sociales en todo el mundo, hagan alusión al levantamiento zapatista como ejemplo de triunfo social.

Fue desde el 17 de noviembre de 1983 cuando las montañas y la selva se tornaron el lugar propicio para la preparación de la rebelión y de un nuevo horizonte. Se divisaron los caracoles, las Juntas de Buen Gobierno como instancias de autogestión comunitaria, se imaginó otro mundo posible donde se pudiera mandar obedeciendo. El nuevo mundo se quiso hacer posible la madrugada del primero de enero de 1994.

No pedían la presidencia, los encapuchados,-hoy tan criminalizados-, pedían independencia, libertad, justicia, paz. Su “¡YA BASTA!” rezumbó en Chiapas, luego en el país y más tarde en el resto del mundo.

La respuesta gubernamental no se hizo esperar, el paramilitarismo, la condena mediática,  el ofrecimiento de “pedir perdón a los que depongan las armas” de Carlos Salinas de Gortari, una comisión de solución del conflicto presidida por Manuel Camacho Solís, intentos que más tarde serían fallidos a pesar de llegar a los Acuerdos de San Andrés Larráinzar en que históricamente el Estado mexicano se sentaba a dialogar temas omitidos, casi censurados como los derechos de la mujer indígena.

Los acuerdos no sólo no fueron respetados, la masacre de Acteal irrumpió en la escena, el 22 de diciembre de 1997 un grupo paramilitar ingresó a la comunidad indígena de Acteal para asesinar a 45 indígenas tzotziles que oraban al interior de una iglesia. Durante siete horas se masacró a 16 niños y adolescentes, 9 hombres y 20 mujeres, de las cuales 7 estaban embarazadas.  El gobierno declaró que se trató de una confrontación étnica, la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que la Procuraduría había fabricado pruebas en el caso.

La lucha indígena ha tenido adversidades, pasó de ser una guerrilla a una propuesta también política como lo reflejo en la Convención Nacional Democrática, el Movimiento de Liberación Nacional y los mismos Acuerdos de San Andrés, cuyo éxito, paradójicamente, estribó en el relativo fracaso de los mismos, pues fue entonces donde aparecieron las Juntas de Gobierno y los Caraclos en búsqueda de la autosuficiencia en vivienda, salud, alimentación, educación, hoy objeto de análisis de investigadores de todo el mundo.

A decir del escritor y periodista Herman Bellinghausen, quien ha estado durante 20 años dando seguimiento a la situación en Chiapas, las condiciones de las comunidades zapatistas son mejores de lo que estaban 20 años atrás. Pero también, los mismos zapatistas lo declararon el 30 de diciembre de 2012:

“EN ESTOS AÑOS NOS HEMOS FORTALECIDO Y HEMOS MEJORADO SIGNIFICATIVAMENTE NUESTRAS CONDICIONES DE VIDA. NUESTRO NIVEL DE VIDA ES SUPERIOR AL DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS AFINES A LOS GOBIERNOS EN TURNO, QUE RECIBEN LAS LIMOSNAS Y LAS DERROCHAN EN ALCOHOL Y ARTÍCULOS INÚTILES.

NUESTRAS VIVIENDAS SE MEJORAN SIN LASTIMAR A LA NATURALEZA IMPONIÉNDOLE CAMINOS QUE LE SON AJENOS.

EN NUESTROS PUEBLOS, LA TIERRA QUE ANTES ERA PARA ENGORDAR EL GANADO DE FINQUEROS Y TERRATENIENTES, AHORA ES PARA EL MAÍZ, EL FRIJOL Y LAS VERDURAS QUE ILUMINAN NUESTRAS MESAS”.

Pero no sólo eso, más de mil delegados y promotores y promotoras de educación en 13 centros de capacitación han sido parte de los triunfos zapatistas, lugares en donde se estudia Educación Política, Educación Artística, Cultura, Salud, Lecto-escritura, Matemáticas, Deportes, Historia y Lenguas, 200 escuelas comunitarias, 8 escuelas secundarias, e incluso este año, se llevó y llevará a cabo “La Escuelita”, una recepción de cientos de delegados a nivel internacional para aprender y aprehender la lucha zapatista, algo que el mundo sigue reconociendo como exitoso, son los Caracoles, regiones organizativas creados desde el 2003 que fueron producto de la necesidad de buscar una nueva relación de las comunidades zapatistas al interior y exterior, éstos lo han logrado.

“Nosotros, hombres y mujeres íntegros y libres, estamos conscientes de que la guerra que declaramos es una medida última pero justa. Los dictadores están aplicando una guerra genocida no declarada contra nuestros pueblos desde hace muchos años”, recitaron hace dos décadas.

20 años después, el texto con el que México amaneció el primero de enero de 1994 no ha perdido vigencia, y es que desde aquella madrugada, el mundo escuchó qué buscarían los zapatistas; hoy en el vigésimo aniversario del levantamiento zapatista la Primera Declaración de la Selva Lacandona se lee con frescura.

“Pedimos tu participación decidida apoyando este plan del pueblo mexicano que lucha por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. Declaramos que no dejaremos de pelear hasta lograr el cumplimiento de estas demandas básicas de nuestro pueblo formando un gobierno de nuestro país libre y democrático”.

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER