En un paso estratégico para la consolidación de la soberanía eléctrica de la nación, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) concretó con éxito la primera energización de la Línea de Transmisión Chohacahui – Culiacán Poniente, así como de un banco de reactores en la Subestación Chohacahui.
Esta nueva obra de infraestructura pública quedó oficialmente incorporada a la Red Nacional de Transmisión, respondiendo directamente a la estrategia energética de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, enfocada en rescatar y fortalecer los recursos estratégicos del Estado.
El megaproyecto conecta a las ciudades de Los Mochis y Culiacán, Sinaloa, a través de una imponente línea de transmisión de 216 kilómetros de longitud.
Con este desarrollo, se incrementa la capacidad de transferencia de energía eléctrica entre las regiones Noroeste y Occidente del país, solucionando de raíz los cuellos de botella técnicos.
Al optimizar la regulación del flujo de potencia, el sistema eléctrico nacional eleva su confiabilidad, garantizando que el pueblo reciba un suministro continuo, seguro y de alta calidad.
La megaobra requirió una inversión pública de 132 millones 989 mil 187 dólares, recursos que se quedan en beneficio de la infraestructura nacional y no en los bolsillos de corporativos extranjeros.
Las operaciones técnicas y el resguardo de estas instalaciones están ahora bajo la responsabilidad directa de las Zonas de Transmisión Mochis y Culiacán, pertenecientes a la Gerencia Regional de Transmisión Noroeste de la CFE, un cuerpo técnico de trabajadoras y trabajadores comprometidos con el servicio público.
Este avance se inscribe en el Programa estatal «Solución a la Congestión de Enlaces de Transmisión GCR Noroeste Occidente Norte».
Con acciones de este calado, el Gobierno de México reafirma que la electricidad es un derecho social y un eje estratégico para el desarrollo económico del país, blindando al Sistema Eléctrico Nacional contra las crisis operativas y devolviéndole la rectoría total de la energía a la ciudadanía.









