Edoméx 3.0
(27 de enero, 2015).- No hay cifras alegres para la entidad gobernada por el PRI y Eruviel Ávila, datos oficiales son una muestra de ellos, el Sistema Nacional de Seguridad Pública ha evidenciado que en el Estado de México prevalece la violencia, la inseguridad y la delincuencia.
Spots, propaganda, anuncios, de “Gobierno que trabaja y logra en grande” no logran ocultar lo que en verdad sucede en el Estado de México gobernado mayoritariamente por el PRI, el índice de feminicidios ha aumentado, privaciones en algunos territorios de servicios públicos, pobreza y violencia. El Estado de México no es una burbuja aislada de lo que sucede a nivel nacional, al contrario, es un ejemplo de las consecuencias de la política social y económica que lo gobiernos en turno han aplicado, bajo la bandera de las llamadas reformas estructurales.
La violencia y la delincuencia, no son elementos culturales de la sociedad mexicana o mexiquense, la naturaleza humana va adquiriendo rasgos culturales o sociales, dependiendo del medio social en el que se desarrolle.
Una sociedad donde la falta de oportunidades sea la constante, donde no haya acceso a la educación pública para los jóvenes, donde el arte y la cultura sean sólo una lejana referencia para la mayoría de la población, donde el desempleo y los empleos mal pagados sean una regla, tenderá a reproducir conductas sociales que hemos catalogado como delincuenciales.
Las ideas y las conductas sociales se forman en el medio social, material y económico en el que nos desenvolvemos, no son solamente responsabilidad del individuo. Somos seres sociales, y la sociedad amolda nuestras conductas sociales e ideas.
¿Nos dice algo las cifras del Sistema de Seguridad Pública sobre violencia, inseguridad y violencia durante el 2014 en el Estado de México, sobre el tipo de sociedad en el que se desenvuelven millones de sus habitantes?
Un adolescente, un joven no es un delincuente en potencia. Sus conductas las adquiere en el medio que se desenvuelve, en un primer momento tal vez ocio, presiones sociales, económicas, después su actuar se convierte en una forma de vida. La criminalización de la juventud, la militarización y las penas más severas para la delincuencia no son suficientes mientras no se atienda la raíz del problema: la sociedad está cimentada sobre grandes desigualdades económicas, culturales y sociales. Pocos tienen mucho y la gran mayoría tiene poco o sobrevive al día.
Los gobiernos del Estado de México abordan y mal, las consecuencias, pero nunca las causas, matizan la problemática con programas sociales, que después se les da un uso clientelar y electoral.
Según datos oficiales, durante el 2014 se cometieron 8 mil 886 homicidios en el Estado de México, es decir 24.3 homicidios diarios, un homicidio por cada hora.
Se cometieron 200 secuestros, casi un secuestro cada dos días. Y se cometieron mil 104 extorsiones, en promedio 3 por día.
El número de delitos e incidencia delictiva, reportados oficialmente en el Estado de México es de 240 mil 833. Casi 660 delitos por día.
El gobierno de Eruviel Ávila, cuyo gobierno hace las cosas “en grande” ocupó, el primer lugar a nivel nacional en incidencia delictiva, en homicidio y extorsión; el segundo lugar en secuestro, sólo detrás del Estado de Tamaulipas.
No sólo son cifras, es una dura realidad a la que se enfrenta cotidianamente los habitantes del Estado de México, principalmente los que residen en las zonas populares.




