Redacción / @Revolucion3_0
(13 de septiembre, 2013).- Después de un despliegue de 3 mil 600 efectivos de la policía federal y un batallón semejante de personal de limpieza, el Centro Histórico de la Ciudad de México borra las huellas tanto del plantón de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en el Zócalo, como del operativo en todo el primer cuadro de la ciudad.
Monumento a la Revolución
24 horas después de que las fuerzas federales entraron al Zócalo capitalino para desalojar el plantón de la CNTE, los maestros se encuentran reagrupándose en el Monumento a la Revolución sin tener cifras claras ni de heridos ni de desaparecidos.
El mayor golpe del operativo fue dispersar la red de organización de la Coordinadora. Los maestros se encuentran realizando un balance a través de los contingentes de Chiapas, Veracruz, Oaxaca y Guerrero que aún permanecen en la Ciudad de México sin tener un reporte oficial del impacto humano del desalojo.

La noche de ayer, y durante toda la madrugada, los profesores recibieron ayuda de víveres, comida y ropa que hoy llaman a que se reparta sólo entre maestros, pues “mucha gente que está de paso se aprovecha de esta ayuda que el magisterio necesita” dice un profesor de Oaxaca que llamó a sus compañeros a identificarse para poder distribuir las cosas entre quienes lo requieran.
Jorge Nucamendi, miembro de la sección 40 de Chiapas, informó que muchos de sus compañeros desaparecidos han aparecido en el transcurso del día y se han levantado reportes sobre los heridos. Nucamendi también refirió que durante el operativo varios maestros fueron dejados en libertad por los granaderos al enseñar la credencial que los avalaba como docentes.

Eje Central y Madero
La circulación es ininterrumpida –por Reforma y Eje Central– y los jardines de Bellas Artes, que fueron usados como arma –tierra, piedras y pedazos de pasto– por transeúntes enojados con los granaderos, ya fueron maquillados.

El paso peatonal de Madero sólo conserva una evidencia de la confrontación y las carpas del plantón magisterial: pintura azul chorreada –evidencia de un ataque a los granaderos–, y pequeñas gotas del mismo azul que se acerca al Zócalo.

Plaza de la Constitución
Los accesos principales a la plancha del Zócalo se encuentran restringidos en circulación y el paso está vetado para los transeúntes. El Gobierno Federal se tomó la plaza para armar palcos, un escenario y toda la parafernalia contratada para la celebración del 15 de septiembre, la fecha que el secretario de Gobernación llamó la más importante para los mexicanos, de ahí la excusa gubernamental para el desalojo.

Elementos de limpieza del DF continúan la tarea de borrar cualquier rastro de los maestros, el paso de la policía y las demandas magisteriales.

Cualquier desprevenido visitante del centro pensará que aquí no ha pasado nada. Verá unas rejas caídas, algún grafiti deslavado y no podrá hilar la historia de casi tres semanas de protestas y el despliegue de 3 mil 600 hombres armados. El 15 de septiembre en la noche, Enrique Peña Nieto, titular del Ejecutivo, dará el grito de conmemoración de la Independencia. Impune.



