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(03 de febrero, 2014).- El vicepresidente de la corte de justicia sudafricana, Dikgang Moseneke, dio a conocer que la herencia del recién fallecido ex presidente, Nelson Mandela, está valuada en 46 millones de rands, aproximadamente 4.1 millones de dólares.
Como fue su última voluntad, los ingresos que tuvo en vida fueron dados a conocer en público mediante una rueda de prensa.
El abogado y albacea de sus bienes económicos anunció que estos recursos serán divididos entre los miembros de su familia, el gobernante Congreso Nacional Africano, ex colaboradores e instituciones educativas en las que el líder antiapartheid estudió.
“La lectura de un testamento siempre es para las familias una ocasión cargada de emociones porque hace resurgir muchas cosas, pero fue bien. Se leyó el testamento, página por página. Esto necesitó más tiempo de lo previsto. Se pidieron algunas aclaraciones”, señaló el juez Moseneke.
Hasta la fecha de su muerte, acaecida el pasado 5 de diciembre luego de una crónica enfermedad respiratoria, a Mandela le sobreviven 30 hijos, decenas de nietos y tres matrimonios. Todos, sin excepción, fueron incluidos en el legado.
Además, sus tres propiedades fueron legadas a la fundación familiar Nelson Rohlilala Mandela Family Trust, entre ellas, la casa en la que está enterrado en Qunu, en el sur de Sudáfrica, y la de Johannesburgo, donde recibió cuidados médicos en el barrio acomodado de Houghton.
Se esperaba que la lectura del testamento de Mandela diera lugar a otra ronda de peleas entre los miembros de la numerosa familia por el legado financiero del héroe antiapartheid; parte del cual, incluyendo su imagen, ya ha comenzado a ser explotado comercialmente.
Su legado incluye también una poderosa marca política y moral que algunos de sus nietos y bisnietos ya han utilizado para comercializar desde ropa (bajo la marca Larga caminata a la libertad) hasta un reality de televisión llamado Siendo Mandela, donde aparecen dos de sus nietas: Swati Dlamini y Zaziwe Dlamini-Manaway.
El reparto de sus últimas voluntades no ha estado exento de polémica, ya que con varios de sus familiares la relación fue más bien distante y algunos de éstos –informó el periódico El Mundo de España– sólo “buscaban algún interés económico”. El propio ‘Madiba’, como también le llamaban, reconoció en múltiples ocasiones que su familia siempre quedó en un segundo plano porque dedicó el 100 por ciento a su lucha política.


