Detrás de las bitácoras que parecían de rutina, se escondía una operación millonaria de contrabando de combustible. La empresa Ingemar, vinculada con el megadecomiso de Coahuila en julio, simulaba ingresar a México desperdicio de gasolina y aceite usado, pero en realidad movía carrotanques repletos de huachicol proveniente de Estados Unidos.
Investigaciones de alto nivel, a las que tuvo acceso El Universal, revelan que esta compañía está en la mira del Gabinete de Seguridad por su presunta responsabilidad en el tráfico de más de 9 millones de litros de hidrocarburos en los últimos meses.
El truco del 8%
El modus operandi era tan simple como efectivo: al llegar a las aduanas, los reportes de Ingemar indicaban que los remolques contenían apenas un 8% de combustible residual o aceite quemado. Sin embargo, las inspecciones con rayos X desmentían la versión: los depósitos venían al 100%, listos para ser comercializados ilegalmente en territorio nacional.
En varios decomisos, las autoridades hallaron el mismo patrón. La compañía —propiedad de José Merino Valdés Cuervo, con socios como los empresarios Ricardo Thompson Ramírez, Ricardo Thompson Navarro y el exgobernador de Baja California Ernesto Guillermo Ruffo Appel— fue señalada como dueña de los carrotanques implicados.
Operativos millonarios
Los hallazgos no fueron aislados. El 15 de junio de 2025, en Nuevo Laredo, Tamaulipas, se aseguraron carrotanques con 3 millones de litros de combustible. Días después, el 20 de junio, en Matamoros, Tamaulipas, fueron incautados 34 remolques en Vanegas, San Luis Potosí, cargados con 4 millones 80 mil litros.
El 7 de julio llegó el golpe más fuerte: el megadecomiso de 129 carrotanques con más de 15 millones de litros de huachicol. Apenas dos semanas después, el 21 de julio, se detuvieron otros 17 remolques en la Aduana de Matamoros, que transportaban 2 millones 40 mil litros.
En total, de los 24 millones de litros decomisados en esos cuatro operativos, 9 millones pertenecían a carrotanques de Ingemar. Todos los vehículos están bajo resguardo de la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Una empresa camaleónica
Ingemar no siempre fue una compañía de combustibles. Nació el 3 de octubre de 2018 con un catálogo de actividades tan variado como improbable: relaciones públicas, construcción, compra de terrenos, instalación de sistemas eléctricos y de gas.
El gran giro llegó el 11 de abril de 2019, cuando su dueño modificó el objeto social para entrar de lleno al negocio de los hidrocarburos: almacenamiento, transporte, compra, venta, importación, exportación e incluso vigilancia y custodia de combustibles.
En 2023, la Secretaría de Energía le otorgó un permiso de importación por 500 millones de litros de gasolina magna, premium, diésel y turbosina. El permiso fue renovado en 2024 bajo los mismos términos. Empresarios del sector, bajo anonimato, cuestionaron la decisión, asegurando que Ingemar no contaba con la infraestructura necesaria.
Cooperación binacional
La magnitud del caso ha llevado a que autoridades de México y Estados Unidos intercambien información a nivel estratégico para frenar el contrabando. Mientras tanto, los carrotanques asegurados se mantienen bajo custodia oficial, mientras se fortalece el expediente que podría llevar este caso a instancias judiciales históricas.
La trama del 8% ha quedado al descubierto. Ahora, la pregunta es: ¿cuántos litros más habrán cruzado las fronteras antes de que la luz de los rayos X los delatara?


