(07 de agosto, 2014).- El caso del albergue La Gran Familia, donde presuntamente se cometían abusos contra los menores internados, exhibe varios problemas estructurales del periodismo mexicano. Los vicios de los medios tradicionales pueden tomar una historia sobre la violación de los derechos humanos y convertirla en una frívola lucha de poderes.
Comenzó como una historia de éxito en la que el gobierno había “liberado” a 600 niños de un albergue donde eran maltratados. La directora, “Mamá Rosa” Verduzco fue presentada a los medios como la responsable. Luego vinieron una serie de desplegados de periodistas e intelectuales en defensa de Mamá Rosa.
El premio Nobel Jean-Marie Le Clézio llegó a escribir que Verduzco se aproxima a “lo que llamamos la santidad”. Esa defensa “ad hominem” se reprodujo en los medios masivos tan rápido como las declaraciones oficiales que la consideraban culpable.
Rápidamente, el caso se polarizó en dos bandos: Por un lado, los que apoyaban a Mamá Rosa por su trayectoria intachable y méritos humanitarios. Y por el otro, los que la consideraban como un poder fáctico con gran influencia sobre el gobierno. Los menores, presuntamente abusados, fueron relegados a un segundo plano.
Afortunadamente, con el paso de las semanas, el caso se ha ido esclareciendo. Los testimonios de las víctimas y las investigaciones parecen mostrar que había abusos contra menores dentro de La Gran Familia. Aún hace falta deslindar responsabilidades, pero la cobertura inicial no ayudó al esclarecimiento de los sucesos.
Ante esto, propongo cinco lecciones que los medios podemos aprender de casos como este:
1-El periodismo puede profundizar con un enfoque de derechos humanos. El caso de Mamá Rosa puede verse como el de un personaje cuestionable, defendido por unos, acusado por otros. Sin embargo, dicha narrativa deja de lado a cientos de presuntas víctimas que pasaron por el albergue. Aunque ella fuera la responsable del lugar, no era la única que laboraba ahí, por lo que limitar el caso a su persona deja fuera un buen número de posibilidades.
Es secundario si Rosa Verduzco es inocente o culpable, pues el periodismo no es el lugar para juzgar a las personas. Lo que sí es tarea periodística es echar luz sobre los presuntos abusos a menores y la violación de sus derechos humanos.
2-La investigación debe ir más allá de las declaraciones. El inicio de este caso es un claro ejemplo de “declaracionitis”. Primero, los medios reprodujeron tal cual la versión de la Procuraduría General de la República. Luego, las voces de intelectuales defendiendo a Mamá Rosa fueron amplificadas de forma acrítica.
Sorprendió que periodistas como Lydia Cacho apoyaran la figura de Mamá Rosa sin mayor investigación en textos como La verdadera Mamá Rosa.
La presunta inocencia o culpabilidad era plasmada en textos periodísticas sin mayor sustento que la cita textual.
3-La hemeroteca puede ser un buen aliado para dar continuidad a estos casos.En días recientes, Carmen Aristegui difundió videos de archivo de un reportaje sobre el mismo albergue y los mismos presuntos abusos.
Destaca el hecho de que dicha pieza haya sido difundida en 1993 con acusaciones similares a las del 2014. ¿Cómo reaccionaron las autoridades en ese entonces? ¿Ha habido otras piezas periodísticas similares? ¿Es posible volver a contactar a algunas fuentes para dar seguimiento? En casos como este, el periodismo debería ir más allá de la mera difusión de datos inconexos para profundizar en una historia longitudinal.
4-Es necesario usar protocolos especializados para una cobertura que involucre infantes. Muy pocos medios siguen protocolos específicos para tratar con menores. Muchos incurren en prácticas que pueden poner en peligro su integridad y los derechos de la infancia.
Es común que los medios incurran en errores como publicar sus nombres, rostros, declaraciones que los comprometan, así como hacerles preguntas que puedan repercutir en su desarrollo emocional. Es recomendable atender a las recomendaciones publicadas en guías como “Periodismo de calidad para la cobertura y promoción de los derechos de niños, niñas y adolescentes” de Unicef.
5-Es necesario usar protocolos especializados para una cobertura que involucre víctimas. Independientemente de si se trata de niños o adultos, tratar con víctimas es una labor que debe hacerse con cuidado.
Muchos medios caen en el sensacionalismo preguntando cosas que pueden reavivar los horrores y maltratos. La periodista mexicana Marcela Turati recomienda siempre identificarse como periodista, advertir que se realizarán preguntas difíciles, exponer las posibles consecuencias de dar una declaración y evitar la revictimizar o estigmatizar a las fuentes.


