(24 de marzo, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- “El tráfico de armas constituye una de las principales características graves, inhumanas e infaustas, propias de un mundo en constante globalización. En los últimos años nuestro país se ha visto inmerso en un escenario en el que los ilícitos relacionados con estas prácticas han mostrado toda su crudeza”, sentencia el investigador José de Jesús González Rodríguez.
En el otoño de 2009, la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), pertenecientes al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, abrió una primera investigación sobre traficantes de armas y dio inicio a la recepción de información sobre la compra de armamento, ya que según sus datos oficiales, un año antes se habían elevado las cifras de ese ilícito.
La misión de la ATF era en un primer momento bajar dichos índices para finalizar la misión controlándolo, sin embargo en pocos meses ese negocio ilícito creció rápidamente ya que los traficantes compraban cientos de armas en un periodo corto y muchas de éstas terminaron en México tiempo después.
ATF supo que las armas se dirigían y llegaban a la frontera mexicana en poco tiempo y aunque su misión era detenerlas, esto parecía no suceder. El 10 de diciembre de 2009, un agente calificado como ‘Voth’, escribió a otro: El martes seguimos a un tipo que compró 40 fusiles AK-47, 9 de ellos ya fueron recuperados cerca de la frontera en Douglas, fue una misión de 24 horas. Sin embargo ATF conocía la ruta de las armas, las cuales se dirigían a México después de las transacciones, pero los compradores ni fueron detenidos, ni interrogados.
Tiempo después escribió: algunos agentes de la ATF han sido despedidos por altos funcionarios de la agencia, esto por haber expresado su preocupación por el crecimiento de Rápido y Furioso. Los mandos se negaron a prestar atención a las precauciones solicitadas, lo que permite que los compradores de armamento sigan proveyendo al cartel de Sinaloa.
Esto acontecía mientras altos mandos de la ATF en reuniones con Felipe Calderón, daban cuenta de la nula cooperación de los agentes mexicanos para combatir el delito, recibiendo el mismo reclamo por parte del entonces presidente de México.
“Mientras Estados Unidos y México se inculpaban y hasta la fecha lo hace ante ambas sociedades, sobre su fracaso en operativos como el Rápido y Furioso, u otros que implementaron para el combate de tráfico de armas, además de los posibles nexos de sus políticos y altos mandos pertenecientes a ambas fuerzas de seguridad, con narcotraficantes, desde hace aproximadamente una década, a lo largo de la frontera México – Estados Unidos, de manera explícita y como cualquier tienda de ‘autoservicio’ a lado de una gasolinera, y cual tienda ‘turística’, operan poco más de 12 mil armerías”, afirma el investigador especialista en historia del combate, Michael Lugo.
Armas de fuego largas para vigilancia, armas de fuego largas rayadas, pistolas, metralletas (AK 47–uzis) lanzagranadas, rifles, cartuchos, e incluso el Star Z-84 (proveniente de España), granadas, e incluso tanques de guerra, altamente difícil de ‘esconder’.
“Armerías express, tiendas de autoservicio y agencias de la muerte, son sólo algunos de los nombres que les dan a esos sitios, donde se llevan a cabo compra y venta de armas, y aunque los ‘locales’ no ocupan grandes extensiones de terreno, es ahí donde se produce el ingreso de miles de millones de dólares. Corroborando la frase tan bien conocida como “Nosotros (México) ponemos los muertos, ustedes las armas (Estados Unidos)”, explica Lugo.
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En México el 70% de las armas decomisadas tienen como punto de origen Estados Unidos, según información declarada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos basada en datos recabados durante los últimos 7 años.
Y aunque el mismo organismo ha declarado acciones contra el tráfico de armas en ambos países, las llamadas ‘agencias de la muerte’ mantienen su negocio como lícito al estar totalmente en reglamentación, y con una licencia válida para compra y venta.
Según informes de la ATF, se fabricaron en Estados Unidos en un año poco más de 5 mil 459, armas de fuego de las cuales el 70% terminaron en manos de ‘compradores’ mexicanos, quienes las adquirieron en armerías de la frontera sur estadounidense.
“La muerte, esa extraña señora que deja siempre dolores y ausencias, nunca nos había visitado de forma tan cruel en este pueblo de Creel de la Sierra Tarahumara, en el estado de Chihuahua. Nos visitaba la paz, el turismo alegre, la fiesta nocturna, el paseo de familias, la verdad y la seguridad”, declaró el sacerdote Javier Ávila, Presidente de la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A. C.
Hoy afirma “en México de forma legal, se encuentra restringida la venta de armas, pero es más fácil obtenerlas en el mercado negro. Esto ha sido producto, no solamente del tráfico de armas entre narcotraficantes, sino también de la impunidad, corrupción y las complicidades de los gobiernos que han favorecido su crecimiento a los niveles incontrolables que vivimos, donde incluso se perpetran masacres de gente inocente con ellas y la tragedia queda ‘en el olvido’ para las autoridades”.
Recientemente Fuerzas Federales mexicanas han aceptado que de las armerías norteamericanas se distribuyen un sinnúmero de armas, donde sus principales compradores son células del narcotráfico mexicano, y usadas en un sinfín de ocasiones para ejecutar “a miles de los llamados ‘daños colaterales’ en el sexenio de Felipe Calderón y los hoy conocidos ‘falsos positivos’ de Peña Nieto”, comenta Lugo.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se registraron 22 mil 732 homicidios, de los cuales 14 mil 122 fueron cometidos con disparos de arma corta, rifles, escopetas, armas largas y de otras armas de fuego, presumiblemente de procedencia ilícita.
Sobre este tema el senador Zoé Robledo da a conocer que la gravedad del comercio ilícito de armas hacia México, se mantiene bajo resguardo de la impunidad y la corrupción. Al mismo tiempo informa que solamente 14% de las 252 mil armas que cruzan al año a México son confiscadas, es decir nada más 35 mil, y asegura que alrededor de 46.7% de las armerías estadounidenses dependen en alguna medida de la demanda mexicana.
Puntualiza que “además de la delincuencia común, el crimen organizado, los ciudadanos adquieren armas en el mercado negro, por un monto estimado de 127 millones de dólares anuales. El 65% de las armas ilegales está en poder del crimen organizado y el 35% restantes lo poseen civiles presuntamente para su protección personal”.
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Robledo destacan que el aumento en el tráfico ilegal de armas “ha sido un factor para que en los últimos años México haya sufrido el incremento de la delincuencia en general, lo cual ha afectado sensiblemente las estructuras sociales, económicas, políticas e institucionales”.
“Según un estudio del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (Cesop) de la Cámara de Diputados, durante el sexenio de Peña Nieto, 15 millones de armas circulan en el país y el 85% es ilegal; además diariamente se introducen ilegalmente de Estados Unidos a México unas 2,000 armas. Peña Nieto no se ha pronunciado, ese es su nivel de desprecio”, comenta Lugo.
Y agrega, “a pesar que México arde en llamas y hay gran cantidad de muertos a diario en todo el país, Peña Nieto nunca ha tocado el tema del tráfico de armas en ninguna reunión con Barack Obama porque éste parece haberlo prohibido, y dado a que el presidente de México parece tener madera de pusilánime, no porque lo diga yo, sino por sus acciones y actitud frente al gigante neoliberal, tanto en este tema como en el del espionaje, y el tráfico de drogas, entre muchos más, que lo hacen ver como un administrador “agachado”, frente a su jefe americano”.
El investigador Sergio Aguayo se pronuncia afirmando “en México la población somos un conejillo de indias de Estados Unidos, con la autorización y consentimiento de Enrique Peña Nieto”.


