Karen Alejandra Morales Sánchez / Salida de Emergencia
(18 de agosto, 2014).- Invadidos por la moralidad judeocristiana y herederos del discurso de Platón, hemos rechazado el sexo como algo sucio y detestable. De ahí la famosa frase en latín: “Post coitum omne animal triste est…”. Petronio escribió algo parecido: “Foeda est in coitu et brevis voluptas / Et taedet Veneris statim peractae”. Que traducido por Ben Johnson al inglés: “Doing a filthy pleasure is, and short, / And done, we straight repent us of the sport” es algo así como: “Dedicarse a un placer sucio es, y corto / Y terminado, nos arrepentimos de la diversión”.
El joven Shakespeare destiló ácido al escribir un soneto en el que la víctima de la lujuria aparece como un pez en el anzuelo, dando sus últimos aleteos, agotando toda su energía, y Mallarmé no estuvo fuera de esa noción culpabilizadora: “La chair est triste, hélas ! et j’ai lu tous les livres”.
Más reciente en la cronología, García Márquez dice que…
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