(23 de agosto, 2014).- Durante la 36 sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), Enrique Peña Nieto afirmó que en los primeros siete meses del año en curso, los delitos de extorsión, homicidio y secuestro disminuyeron, pese a que apenas hace unos días se informara que 22 mil 322 personas se encuentran desaparecidas actualmente.
Tal vez la ambigüedad de la clasificación destinada para estos mexicanos, que los percibe simplemente como “no localizados”, le reste considerables cifras a las cuentas de Peña Nieto, al no ubicarlos precisamente entre las víctimas de secuestro o de homicidio.
No obstante, el priista afirma que estos delitos “seguirán” en picada, como ha pasado, a su decir, en Nuevo León, Chihuahua y Coahuila.
Además, esto coincide con la presentación de la Gendarmería Nacional, y el contexto de militarización que implica para el país.
Mientras el discurso oficial asevera que el delito de extorsión ha llegado a su nivel más bajo desde diciembre de 2011, el Estado de México ha reportado desde hace meses un fuerte incremento no sólo de este crimen, sino de un contexto de violencia en general. Asimismo, Revolución TRESPUNTOCERO ha informado que los fenómenos de extorsión y secuestro se han expandido para afectar incluso a mexicanos de clase media.
Para respaldar las declaraciones de Peña Nieto, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong también tomó la palabra, informando que se han destinado 456 millones de pesos a través del Fondo de Aportaciones de Seguridad Pública, lo que supuestamente ha fortalecido la estrategia de seguridad del gobierno federal.
Por su parte, el procurador Jesús Murillo Karam mencionó que la investigación criminal ha sido reforzada con tecnología y recursos.


