(03 de septiembre, 2014).- “Tuve mucha suerte”, dijo William Pooley, al ser dado de alta del Royal Free Hospital, institución médica a la que ingresó el pasado 24 de agosto tras ser diagnosticado como el primer caso de ébola en Londres.
Sobre su tratamiento indicó que desearía para los demás enfermos los mismos cuidados que él recibió.
Pooley formaba parte del personal médico de una ONG que buscó contacto con víctimas del ébola en Sierra Leona y permaneció en aislamiento, en una cama sellada y con sistema de ventilación autónomo.


