*Artículo de opinión
(10 de septiembre, 2014).- Que los panistas organicen sus fiestas a la Sodoma y Gomorra, es un asunto privado. Allá ellos, tan de golpes de pecho, santurrones, de misa en domingo, visitas al Papa y enemigos de la educación laica, asistiendo a celebrar sus complicidades para poner a la venta los yacimientos petroleros que “nos escrituró el diablo”.
Tal vez por esto es que apoyaron que mejor se los escriture Peña a los del capitalismo de rapiña. Los panistas se han exhibido con el cobro de comisiones o “moches”, a sus propios presidentes municipales y desgobernadores, para aprobarles sus partidas. Es la corrupción de un partido que, con sólo dos sexenios, superaron a su actual compañero de viaje privatizador; dispuestos a continuar tras la veta conservadora del peñismo que les ha dado mejores y más frutos, que haber llegado a Los Pinos con el lengua suelta y el alcohólico. De apoyadores del PRI, para completar la mayoría y abandonar su antigua lucha de oposición, estos panistas son los que “orinan agua bendita” y tienen en Germán Martínez y Luis Alberto Villarreal, a sus dos nuevos Fox y Calderón.
II.- Con dinero que el PAN recibe, y que los mexicanos pagamos por impuestos, bienes y servicios, Villarreal cubre el importe de sus fiestas y suben sus videos para que veamos cómo la gozan. Y en un logro de la información el periódico Reporte índigo publicó la encerrona panista para quitarse el “cansancio” de legislar como senadores y diputados y recibir las gracias del “Señor Presidente”. Porque indudablemente con dinero del erario financiaron el destrampe. Dice Villarreal que los espiaron, por lo cual va a presentar una demanda. ¿Una demanda contra lo evidente? Tendrán que demostrar que el gasto en vinos, mujeres, música, residencia, guaruras y servicios, no salió de los recursos públicos. Ni modo que hayan pagado con su sueldo. No son tarugos, pero sí fiesteros.
III.- No se trata de moralidad. Lo que está en cuestión es que los panistas de Maderito, el presidente del PAN que le dio golpe de Estado a Calderón y los calderonistas, y que aspira a convertirse en candidato presidencial (creyendo que tiene el áurea de Francisco y Gustavo Madero, mártires de la Revolución en manos del alcohólico Victoriano Huerta) del dinero público pagaron su parranda: bebidas caras, bailarinas de a muy buen precio, alquiler de una residencia, meseros y otros servicios. Que hagan de su moral panista-derechista lo que gusten y manden, es privado; pero que dispongan para ello del dinero que les entregan a los diputados federales para necesidades de su cargo debe ser investigado. Y como escribió Daniel Cosió Villegas, el gran historiador, ensayista de la crisis, con Jesús Silva Herzog, de cuando la Revolución de 1910-1917, tuvo sus recaídas políticas: “hacer público lo que es público”. Así que bienvenido el video de su fiesta. ¿Los espiaron del Cisen, contratando a un mesero, o a una chica que como dice el refrán: “¡qué malas, si están tan buenas”! ¿O a un policía disfrazado? En cuanto Gobernación se enteró que los panistas se iban de farra para celebrar su apoyo al peñismo, éste les giró su pago.


