(11 de septiembre, 2014).- “Amor, ¿estoy gorda?”…. la pregunta que ningún hombre quiere escuchar. Responder sí, puede ser el camino más seguro hacia la abstinencia sexual (involuntaria, claro), pues estar pasada de carnes, aunque sea un poco, lleva inmediatamente a las mujeres a sentirse “feas y poco deseables”. Aunque a muchos hombres les gusten las mujeres rollizas y disfrutan de la voluptuosidad de sus parejas, la gordura pesa en la cama, al menos en la mente femenina.
En un Congreso de Educación y Terapia Sexual realizado en La Habana se reveló que las mujeres que se consideran pasadas de kilos, evitan el sexo. “Ser gorda me genera vergüenza, no quiero que me miren y menos que me toquen. El sexo se convierte en una tortura pensando en que mi pareja o el hombre con el que estoy no se sienta bien conmigo”, explica María, 28 años. Un caso muy común entre el género femenino.
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