(23 de septiembre, 2014).- Luego de los diversos daños y carencias que provocó el huracán ‘Odile’ en Baja California Sur, se distribuyeron cajas de víveres a los afectados, aunque Enrique Peña Nieto no evitó la oportunidad de convertir esto en un acto de autopropaganda, ante el descontento que ha caracterizado a su administración, desde la toma de protesta, hasta las contrarreformas.
Un sobre de café soluble de 50 gramos, otro de chocolate en polvo de 250 gramos, bolsas de frijol cocido entero de un kilo con 200 gramos, de arroz precocido de 750 gramos, de sopa instantánea de 328 gramos, una lata de cochinita pibil de 250 gramos, una de chiles jalapeños verdes de 200 gramos, un kilo de harina de maíz, 480 gramos de leche semi descremada en polvo, sardina en tomate y un paquete de 400 gramos de galletas de avena, fue parte del contenido de las cajas, las cuales eran entregadas siempre con la frase “de parte del señor presidente”.
Incluso cuando las personas agradecían el apoyo, los elementos de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación (Segob) llegaron a responder: “Gracias a él, al señor presidente”.
“Yo creo que cuando alguien regala algo no tiene por qué estarlo diciendo. Siento que es mejor que digan ‘mire, esto es para el sustento de su familia’; para mí eso es más válido y no que anden en medio de la tragedia diciendo que alguien es quien nos las dio, sólo que haya salido de su bolsa…”, expresó Josefina Torres Amador, de 60 años, una de las afectadas.
“Creo que cualquier candidato de cualquier partido que hiciera eso está mal. Más si es ‘de parte del señor presidente’, como dicen cuando nos dan la despensa. Mejor deberían decir: ‘ahorita necesita su familia, aquí está, adelante’; que se vea que es ayuda. Bueno, ese es mi punto de vista”, agregó la habitante.
Otra frase que se escuchó recurrentemente fue: “Aquí les manda el presidente estas botellitas de agua”, cuando eran entregadas dos botellas, cada una de un litro, a los varones de la fila.
También se repartieron colchonetas entre los afectados.
Sin embargo, al momento de entregar las despensas, las mujeres eran cuestionadas sobre si eran casadas o tenían hijos, con el pretexto de distribuir mejor las despensas. De esta manera, a una madre soltera con un hijo se le indicó que debía compartir parte del contenido de su caja.


