Esmeraldas, oro, tus flores, oh Dios!
Sólo tu riqueza, oh por quien se vive,
La muerte al filo de obsidiana, la muerte en guerra.
Con muerte en guerra os daréis a conocer
Al borde de la guerra, cerca de la hoguera os dais a conocer.
-Garibay
Enrique Ortiz García / Proyecto Diez
(26 de septiembre, 2014).- Los antiguos mexicas no concebían la guerra como lo hacemos nosotros en pleno siglo XXI. Para ellos la guerra era una obligación religiosa que tenían que realizar por mandato de su dios tutelar, el que los guió desde la lejana Aztlán, Huitzilopochtli o Mexi, otro de sus nombres.
Los mexicas al ser un pueblo elegido tenían muchas obligaciones entre las cuales destacaba alimentar al Sol (Tonatiuh) y a la Tierra (Tlaltecuhtli) con sangre y corazones humanos. Esta era la razón por la que se tenían que capturar enemigos para ofrendarlos en los templos para los dioses y de esta forma mantener en movimiento al Quinto Sol (Nahui Ollin) y evitar un cataclismo.
Antes existieron 4 soles los cuales representan etapas cíclicas en el pensamiento mesoamericano. Estos soles acabaron con grandes cataclismos (inundaciones, lluvias de fuego, ataques de jaguares entre otros) que provocaron la muerte de los seres que habitaban la tierra.
Recordemos que el dios tutelar mexica, el colibrí zurdo o del sur era el guerrero por excelencia, aquel que nació del vientre de su madre completamente armado para librar una batalla. Aquel que portaba la mítica serpiente de fuego Xiuhcoatl y que derrotó a sus hermanos en el cerro de Coatepec. Si esto no es suficiente para enfatizar el carácter bélico del pueblo mexica se puede agregar que Huitzilopochtli es la promesa personificada que sustentaba el adoctrinamiento que recibía el pueblo por parte del estado mexica: la muerte en batalla o en sacrificio es el destino que deben de cumplir todos los hombres de Tenochtitlán.
Hago mención de este concepto debido a que Huitzilopochtli representa al guerrero muerto en batalla y reencarnado en forma de colibrí después de acompañar al sol diariamente desde su nacimiento hasta su cenit durante 6 años. Este es el destino prometido a todos los guerreros del imperio mexica que cumplan con su obligación en batalla y hacia los dioses: pasar la eternidad en esta tierra alimentándose del néctar de las flores.
Para los mexicas las guerras de expansión también tenían una justificación económica. A diferencia de las acciones bélicas libradas en Europa, en Mesoamérica no se buscaba el dominio territorial si no la subyugación económica-religiosa-política de altepetl vecinos.
Por esta razón existían pocas guarniciones en los territorios conquistados por los mexicas. En contadas ocasiones era necesario instalar una guarnición debido a la cantidad de revueltas y rebeliones que se daban en una zona o para vigilar las rutas de comercio utilizadas por los pochtecah (gremio de comerciantes mexicah-tlatelolcas). Las justificaciones económicas para librar estas guerras por parte de los mexicas eran:
1)Abrir rutas comerciales para adquirir riquezas que no era posible encontrarlas en el Valle de México como por ejemplo el algodón, jade, cacao, plumas de quetzal, diversos frutos del trópico, oro, turquesa entre otros.
2) Someter a diversos pueblos para integrarlos al sistema tributario central que tenía su sede en Tenochtitlán. Es evidente que la ciudad de Tenochtitlán con sus 200,000 habitantes no podía sostenerse con sus propios recursos.
Siempre que se iniciaba una acción bélica se reunía un consejo que era compuesto por los altos jerarcas militares y religiosos de Tenochtitlan, por los gobernantes de las otras dos ciudades de la Triple Alianza (Tezcuco y Tlacopan), y en ocasiones por los representantes de los barrios (calpullec) que conformaban Tenochtitlán. En estas reuniones siempre se pedía la opinión del gremio mexica de comercio exterior (pochtecah) debido a que ellos siempre eran las avanzadas de los ejércitos de la Triple Alianza, siendo sus ojos y oídos en los territorios próximos a conquistarse.
Otra razón por la que se les solicitaba su opinión era para saber la cantidad de riqueza que contenían los posibles enemigos, que tan valiosos podían ser los productos propios de la región y que tanta demandan podrían tener en la red de comercio del imperio. Era tan importante la función de espionaje dentro del gremio pochtecha que existía una categoría de comerciantes llamados nahualoztomeca (comerciantes disfrazados), que no dudaban en usar el vestido y en aprender la lengua de las poblaciones hostiles a fin de comerciar con ellas y realizar servicios de espionaje.
En pocas palabras siempre se tomaba en cuenta la cuestión económica cuando se movilizaba el ejército. El más claro ejemplo de una guerra de conquista por cuestiones económicas fue la emprendió México-Tenochtitlán en contra de Xaltilolco (Tlatelolco) en el año de 1473. En las crónicas existen muchas justificaciones del hecho bélico como que Moquihuix el gobernante de Xaltilolco golpeaba a su esposa, la hermana de Axayácatl el Tlahtoani de Tenochtitlán. La verdadera razón de esta guerra civil entre las ciudades hermanas fue el celo que despertó en Tenochtitlán la riqueza que obtenía Xaltilolco por su tianquiztli y amplia red comercial.
El Huey Tlahtoani también buscaba que fluyeran bienes de lujo a su ciudad para tener contentos a los poderosos pipiltin (nobles) y yaoteteuhctin (señores de la guerra) y evitar revueltas internas como le sucedió a Tizoc. El infortunado Tlahtoani fue envenenado por sus propios nobles al no tener el éxito esperado en su política militar expansionista y por consecuencia reducir la cantidad de bienes de lujo que llegaban a la capital.
Finalmente es importante recordar que existía la esclavitud en tiempos prehispánicos, ya fuera por captura en guerra o por decisión personal por lo que los seres humanos también se volvían comerciables. Esta es otra razón por la que eran importantes las guerras de expansión mexicas, para obtener servidumbre para los grandes teteuhctin (señores) y para ser ofrendados en las fiestas religiosas de Tenochtitlán.






