Mujeres de la montaña luchan en un estado donde impera la violencia (2/2)

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(13 de octubre,2014).- Violaciones y abusos sexuales. Empieza la década de 1990. La situación es insostenible. Encerradas en este panorama e investidas por la delincuencia las mujeres no pueden vivir con tranquilidad en su comunidad.

Ya no se trata de soñar con una vida enmarcada en los roles tradicionales: ser la hija de,  la esposa de, la hermana de, la madre de.  Ahora los extraños se apoderan de las cosechas, del ganado, de lo poco que se tiene… encima de todo se apoderan de ellas.

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Antes muy probablemente no se sintieron responsables de sus destinos, aprendieron a convivir con la violencia doméstica, se les enseñó a obedecer, a callar, a tolerar los insultos, las vejaciones, los golpes.

Pero nadie les advirtió del otro, del que viene de fuera. El tejido social ya no es el que  conocieron desde pequeñas, ahora hay manchas que no desaparecen. Resisten.

***

Es imposible pensar la conformación de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) en 1995  sin el trabajo de las mujeres, esa mayoría que pone en entredicho la docilidad y el silencio.

El  contexto cambió paulatinamente, pero el proceso hacia el reconocimiento y respeto de los derechos humanos de las mujeres de la Montaña ha sido lento. En el décimo aniversario de la CRAC-PC, uno de los temas más debatidos fue el de la integración de las mujeres en la organización.

En ese año, 2005, Felícitas Martínez Solano, originaria de Potrerillo Coapinole municipio de San Luis Acatlán, recibió el aval de la Asamblea, el máximo órgano del sistema de justicia, para desempeñarse como Coordinadora Regional.

De acuerdo con el Reglamento Interno de la CRAC, los Coordinadores Regionales pueden: “mandar citar testigos y recibir testimonios. Recibir testimonios de la autoridad local donde ocurrieron los hechos. Recibir pruebas de la parte agraviada”.

El sistema comunitario integra la seguridad, la impartición de justicia y la reeducación, que sigue un proceso a partir de la denuncia, seguido de la investigación, si es el caso la conciliación (con excepción de violación y homicidio), la aprehensión, la sanción, la reeducación y la liberación”.

El Reglamento Interno de la CRAC contempla asimismo a la Comisión Especial de Mujeres que es electa por la Asamblea Regional, la cual se encarga de los procedimientos para la investigación, sanción y reeducación de mujeres que han incurrido en algún  delito.

Esta Comisión Especial de Mujeres se integra por mujeres que “han ocupado algún cargo en su comunidad o en las organizaciones sociales que apoyan al Sistema Comunitario”, ellas cumplen su función por tres años y pueden ser reelectas. La Comisión es apoyada por la Asamblea Regional, la CRAC y el Comité Ejecutivo de la Policía Comunitaria.

La reeducación para las mujeres contempla “tareas domésticas, productivas o administrativas en la Oficina del Sistema Comunitario o en otras tareas aprobadas por la Comisión Especial de Mujeres (Art. 56)”.

Por su parte, en caso de detención “por ningún motivo se permite que mujeres sean aprisionadas en las mismas celdas con el resto de los detenidos (Art. 57)”.

En el caso de que las detenidas tengan bajo su cuidado a hijas y/o hijos menores de edad, “es la obligación de la CRAC y de la Comisión Especial de Mujeres, junto con el Comisario municipal asegurar que estos sean atendidos por familiares o amistades hasta que sean liberadas (Art. 58)”.

Sin embargo, como cuenta Felícitas Martínez Solano, son pocas las que encuentran tiempo para participar en la organización y en la impartición de justicia debido a las actividades que, sin estar escritas, se supone deben cumplir las mujeres, como el cuidado de los hijos, del marido, de los padres. Realizar las labores domésticas en sus hogares y, si es el caso, dedicarse a su trabajo remunerado.

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La violencia sexual, familiar, económica o delitos como el estupro y el abandono familiar entre otros, implican mayoritariamente a las mujeres. Ante esta situación y a 15 años de que la CRAC-PC fuera fundada, se llevó a cabo el Primer Encuentro de Mujeres de la Montaña en el que se aprobó la Carta de los Derechos de las Mujeres, un trabajo que rindió frutos luego de tres años de ardua labor e impartición de talleres en diferentes comunidades.

Esta carta redactada en 2010, reúne las propuestas de ocho comunidades en las cuales se realizaron talleres: Chilixtlahuaca,  Llano de las Flores, Llano Perdido, Nuhu Savi Kani, San Marcos, Santa Cruz Cafetal y Zitlaltepec

En la comunidad de Zitlaltepec, Metlatónoc, Guerrero, fue donde se acordaron 15 puntos, con base en el diagnóstico de la situación de las mujeres en los pueblos indígenas y mestizos que integran la CRAC-PC, los cuales se enumeran a continuación.

1. Que se respete el derecho de la mujer a un trabajo digno y bien pagado.

2. Que se reconozca por igual el derecho de mujeres y de hombres a heredar los bienes de la familia.

3. Que se prohíba cualquier tipo de violencia, sean golpes, insultos o en general el maltrato en contra de las mujeres y sus familias.

4. Que se prohíba que una persona obligue a una mujer a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad, aunque sea el propio marido.

5. Que se obligue a los hombres a mantener económicamente a su familia.

6. Que cuando un marido cele a su esposa y la culpe de tener relaciones amorosas con otro hombre, está obligado a comprobarlo. Así también, cuando una mujer cele a su marido y lo culpe de la misma falta, tiene la obligación de comprobarlo.

7. Que toda mujer en caso de embarazo y/o enfermedad tiene derecho a ser atendida y ayudada por el marido para garantizar su salud.

8. Que se reconozca la libertad de las mujeres para decidir sobre su vida y su cuerpo.

9. Que se prohíba la venta de mujeres.

10. Que se reconozca el derecho de las mujeres a salir donde ellas tengan y quieran ir y cuando ellas quieran hacerlo.

11. Que se garantice que las mujeres y los hombres, las niñas y los niños, tengan el mismo derecho y las mismas oportunidades de estudiar en todos los niveles.

12. Que se establezca la obligación de los padres de encargarse económicamente de los gastos ocasionados por la educación de sus hijos.

13. Que se fomente y se respete la organización y participación de las mujeres en los asuntos de la comunidad.

14. Que se garantice la participación de las mujeres en las Asambleas respetando su derecho a voz y voto.

15. Que se garantice a las mujeres el derecho a ser elegidas y a ejercer cualquier cargo de representación como coordinadoras, comisarias, comandantas y otros, y que se les respete en el ejercicio de su cargo.

Cada uno de estos puntos  pretende ayudar a “garantizar que en todo el territorio comunitario las mujeres vivan con dignidad y libres de violencia, que se reconozca el valor de su trabajo, que se respete su libertad para decidir sobre su vida y su cuerpo, así como el respeto a sus derechos a la salud y a la educación, a la participación política y a una vida plena como sujetos y constructoras del desarrollo y el futuro de sus pueblos”.

Sin embargo, cuatro años pasaron sin que hasta el momento esta Carta de los Derechos de las Mujeres en la Montaña de Guerrero haya sido integrada en la legislación de la CRAC-PC.

Como suele ocurrir siempre hay otros menesteres que requieren la atención y el esfuerzo de la organización política y social de la CRAC-PC antes que los derechos de las mujeres. Por ahora, la implantación de megaproyectos y la delincuencia organizada  se han vuelto temas prioritarios debido al riesgo en que colocan a las comunidades. De igual forma temas como la corrupción y la presumible relación entre los tres órdenes de gobierno con el narcotráfico han adquirido cada vez más importantes.

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Los asesinatos a jóvenes y líderes sociales, la persecución a quienes intentan poner un freno a esta situación, así como la reciente masacreen contra de los normalistas de Ayotzinapa son situaciones que han acaparado la atención de la CRAC-PC.

Todo ello no ha dado tregua para enfrentar el hecho de que los hombres y las mujeres no están en el mismo lugar en las comunidades (rurales o urbanas) que habitan. Toda problemática que aqueja a la mitad de la población es postergada para atender aquellas violaciones a los derechos humanos y legales que, sin duda, requieren todo el esfuerzo y la atención de la sociedad.

En  Guerrero son 12 personas, 11 hombres y Nestora Salgado a las que el estado mantiene en reclusión. En el  marco del 19 aniversario de la CRAC-PC, el tejido social agoniza, pero hombres y mujeres trabajan con el mismo esfuerzo en la búsqueda y preservación de la justicia en Guerrero.

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