Barack Obama se convirtió en un personaje histórico en el mundo a partir de 2008, cuando se posicionó como el primer presidente negro en un país sumamente racista, Estados Unidos de América. En 2012, logró la reelección con base en sus discursos y en la forma de improvisar en cada uno de ellos. Sus discursos se centraron en un tema: la minoría migrante que no deja de crecer.
Actualmente, la administración de Obama es la que mayor deportaciones ha llevado a cabo en un gobierno americano, además de que su palabra dada durante la campaña electoral de 2008 fue “Ni un sólo niño sin padre, esa será una de mis promesas” según señaló en su discurso en Denver, Colorado cuando fue nombrado candidato demócrata a la presidencia.
Durante su primer periodo, Obama ha deportado a más de un millón y medio de indocumentados, propiciando la fractura de miles de familias que ven truncada su posibilidad de mejorar el nivel de vida que tienen. Estas contribuyen directamente a generar riqueza en Estados Unidos. Cambiar su modo de vida es la principal razón para migrar al norte, pero las deportaciones por parte de los órganos federales del país generan que se pierda el contacto de los migrantes con sus hijos nacidos en territorio estadunidense, que son remitidos a albergues o dados en adopción a otras familias.
La principal solicitud que hacen los migrantes que ya tienen sus papeles en regla es la reforma migratoria del país anglosajón, ya que así se podría llevar a cabo un análisis conciso y claro para defender a estas personas que influyen de manera decisiva en la economía estadounidense.
Esta reforma migratoria se presentaría este año, a principios de agosto, según reportan los migrantes que viven allá, pero aún es una fecha tentativa ya que, de aprobarse la propuesta, tardaría tiempo en llevarse a cabo e, inclusive, hasta el próximo año se ejecutaría.
Este escenario ha puesto a temblar a los migrantes: de ser cierta la hipótesis de lo que puede pasar este año, aumentaría la cifra a cientos de miles de niños que podrían ser separados de sus padres y madres y aumentar aún a más 500 mil deportaciones.
La Coalición pro Derechos de Inmigrantes y Refugiados (ICIRR en inglés), una de las varias organizaciones que pelean por esta modificación constitucional, ha promulgado un comunicado donde piden que el presidente Barack Obama no se olvide que quienes le dieron la reelección de la presidencia fueron los votos latinos y que ahora es su turno para lograr que ellos, los migrantes, no sean maltratados como hasta ahora.
La importancia de la comunidad latina en Estados Unidos se observa no solo en su peso demográfico, con más de 50 millones de personas, sino en su creciente implicación electoral, con más de 10 millones que acudieron a las urnas el pasado noviembre.
2013 pinta para ser un año fundamental en la historia de Estados Unidos y de los migrantes que llegan ahí. Sólo queda esperar que se lleve a cabo esta propuesta de reforma y que sea justa y no una ley hecha al vapor.


