(15 de noviembre, 2014).- “Ayotzinapa es el renacer de la sociedad mexicana, es la primavera de México, y con ello, nos está mostrando que hay un duopolio televisivo que manipula la información, que censura y autocensura datos trascendentes sobre el tema de Ayotzinapa, nos está mostrando en quién se puede confiar, que la gente no se puede conformar con ver la televisión o con escuchar la radio, que tiene que buscar otras fuentes en los medios alternativos como Revolución Trespuntocero o Sin Embargo”.
Así lo consideró la destacada periodista mexicana Sanjuana Martínez durante una entrevista con este medio a propósito del reconocimiento a la libertad de prensa que recibió por parte de Reporteros Sin Fronteras en asociación con TV5Monde, en Estrasburgo, Francia.
Su premio, destacó, evidencia de que en México se realiza el periodismo a contra corriente, bajo amenazas, asesinatos y desapariciones no sólo para los que ejercen esta profesión, sino para quienes alzan la voz, como los normalistas tanto asesinados como desaparecidos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos.
“Hoy puedo decir que la cobertura del caso Ayotzinapa en parte es libre, independiente, llena de voces de periodistas y medios de comunicación críticos, contados con la mano, como Revolución Trespuntocero, Sin Embargo, La Jornada, entre otros, mientras el resto se limita a reproducir dichos del gobierno, a repetir lo que quiere que se repita Enrique Peña Nieto”.
El caso Ayotzinapa que actualmente acapara la prensa nacional e internacional, tiene matices en su cobertura, dice Martínez, pues puede verse con mayor claridad la realidad mediática, por una parte los medios gubernamentales y por otro la prensa libre, crítica y comprometida.
“Es muy lamentable que parte de la prensa mexicana esté arrodillada al poder político o ante sectores del narco, eso es lo más grave, sin embargo, creo que las voces independientes estamos logrando exhibir esa podredumbre que existe en el sistema político mexicano”, destacó.
Para Sanjuana, el caso Ayotzinapa ha dado cuenta de silencios ominosos existentes en la prensa, pues no toda parte de que se trata de un crimen de Estado, narra, “porque para empezar, le guste o no al gobierno, tiene todos los elementos y componentes para serlo”.
“¿Hasta dónde llega la narcopolítica en México?”, se cuestiona y hace una breve pausa, “yo creo que hasta Los Pinos; basta ver cuántos están implicados, cuántas connivencias, ahora, hasta vemos que el gobierno, especialmente Jesús Murillo Karam, intenta quitarle ese peso de crimen de Estado que por algo será, entre ellos se quieren proteger”.
No obstante, destaca que la respuesta de la sociedad ha sido notoria, “está despertando”, comenta y hace referencia a las protestas que han acontecido, un reflejo dice, de esta nueva etapa en la vida nacional.
La periodista señala que no todo se trata de ocultar los hechos o de dar cabida a una sola voz, procede a ejemplificar con el diario La Jornada, en el cual, menciona, es evidente que se está informando de lo que está pasando “aún con todas las consecuencias, aunque sea, en este caso, el implicado, un partido que pretende ser de izquierda como el PRD”.
Sanjuana señala que existe una clara responsabilidad de los mexicanos para no ver vulnerado su derecho a la información, que en el caso de Ayotzinapa se ha logrado dada la proliferación de los medios alternativos.
“Somos muchos los periodistas los que hemos decidido de manera comprometida que se tiene que conocer la verdad, que hay que ir al lugar de los hechos, que hay que estar en la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, que hay que platicar con los muchachos, con los sobrevivientes, con los padres de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos y los 3 asesinados para mostrarle un fiel retrato a los lectores de lo que está pasando y de lo que sucedió”.
Es por ello, que a Sanjuana Martínez no le queda la menor duda de que gracias a “otro periodismo”, en los próximos días, meses y años, “nos vamos a enterar cabalmente poco a poco con el expediente judicial, con testimonios, con fotografías, con grabaciones, de lo que realmente sucedió la noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27”.


