#AyotzinapaSomosTodos: una lucha contra la criminalización

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Por Laura Itzel Domínguez Martínez

(21 de noviembre, 2014).- Quieren desestabilizar a México… de-ses-ta-bi-li-zar. Enrique Peña Nieto: “un afán orquestado por desestabilizar y por oponerse al proyecto de nación”. ¿Quién genera la violencia? ¿Quién? Según esto, los desestabilizadores. La RAE define desestabilizar como: “alterar o perturbar la estabilidad”. Es decir, el uso de esta palabra fue deliberado, pues como en cascada, comenzaron las críticas por parte del gremio periodístico. Como la “Carta dirigida a los mexicanos normales” de Carlos Alazraki (La razón, 18/11/14), en la que reivindica el discurso de Peña Nieto, pero con un aditivo: somos unos comemierda.

Será que somos unos desestabilizadores o, en su defecto, unos comemierda. El primer término puede ser ignorado por convención porque para “desestabilizar” algo, se requiere que éste esté estable, pero México no lo estaba ni lo está: Tlatlaya, Ayotzinapa y las fosas de Iguala, lo demuestran. En el segundo caso, puede decirse que sí somos unos comemierda pues convivir con miles de muertos sin nombre, es la expresión más clara de comer-mierda; sin embargo, #YaMeCansé, México ya se cansó del hedor.

Los actos violentos-desestabilizadores a los que Peña y Alazraqui refieren, son la quema de la puerta de Palacio Nacional; no obstante, a través de las redes sociales se ha logrado desentrañar el  vínculo de los “provocadores” con las autoridades policiacas. Incluso, se ha logrado saber la identidad de éstos. En su conjunto, estamos ante la construcción de un enemigo interno que bien puede llamarse: desestabilizador, comemierda, vándalo, encapuchado, anarquista…

Del infiltrado al enemigo interno

El jueves por la mañana circularon fotografías de supuestos civiles a bordo de un camión de militares. Estrategia que bien pudo tener como objetivo “disuadir la protesta social”. No lo logró, fuimos miles exigiendo justicia por nuestras calles. Pero los “supuestos civiles”, sí estuvieron entre nosotros… la calle Donceles, por ejemplo, estaba resguardada por motociclistas con ropa de civil y cubiertos del rostro. Estaban ahí para impedir el paso de manifestantes, ¿civiles impidiendo el paso?

El paso de la marcha continuó… las vallas, los muros, los vidrios, se cubrieron de consignas que lo mismo decían: “Renuncia Peña”,  “Fue el Estado”, “#AyotzinapaSomosTodos”, “43”, que la “A”, anunciando la presencia de anarquistas. También se miraba a jóvenes anónimos, pintando una A dentro de un círculo junto a la hoz y el martillo; es decir, dos posturas teórico-prácticas opuestas. Da la impresión de que estos jóvenes no eran anarquistas…

2012. Se suscitaron pintas similares, con el mismo toque: unión de comunismo con anarquismo. También hubo encapuchados “anarquistas” llamando a actos violentos, mismos que regularmente salían ilesos (sin ser detenidos). La noticia repetida era: “anarquistas causan disturbios…”, “anarquistas atentan…”, “anarquistas prenden fuego…”; de ese modo, se llegó al 1° de diciembre. Fecha que cerró con un saldo de innumerables detenciones arbitrarias, una ejecución extrajudicial (Juan Francisco Kuykendall) y un detenido-desaparecido (Teodulfo Torres Soriana). Para ese instante, todos eran “anarquistas” violentos; por tanto, el ejercicio de la ley sobre ellos (represión), estaba plenamente justificada.

El enemigo interno: un anti-sujeto que debe sancionarse

20 de noviembre. Sujetos cubiertos del rostro avientan petardos frente a Palacio Nacional e incendian objetos junto a granaderos. Entre reporteros, observadores, manifestantes, se escucha: “Vámonos, son provocadores”, “No a la violencia”… Otros dicen: “Que chinguen a su madre, eso es”, son los menos. La controversia, el espectáculo… el espectáculo de hoy por la mañana, de hoy por la tarde, de hoy por la noche. El espectáculo de mañana.

“Encapuchados avientan petardos a granaderos”. Ya no es difícil imaginar los títulos de algunas notas estelares de hoy viernes. “Insisten en desestabilizar a México”, dirán algunos columnistas. “Que el gobierno haga algo con los desestabilizadores”, no tardarán en decir algunos ciudadanos de bien. “No toleraremos la violencia”, expresará algún funcionario de seguridad. Todo… para condenar al enemigo de México, del proyecto de nación.

Detenciones. Hasta el momento, el Comité Cerezo México reporta 30 detenidos durante la jornada de manifestaciones #AcciónGlobalAyotzinapa. La mayoría de los detenidos y lesionados son estudiantes…ninguno encapuchado ni con posesión de petardos, según se observa en imágenes que circulan en redes sociales. Los cargos que les son imputados en estos momentos, tampoco son difíciles de imaginar: alteración de la paz pública. Desestabilizadores en términos de la RAE.

Desestabilizadores: ajenos a México. En el discurso de Peña, de Alazraki y algunos periodistas, se escucha ya, una tipificación de quién es el otro: el enemigo del proyecto de nación. Volver ajeno al otro (los  desestabilizadoes), es deshumanizarlo. En este sentido, la expresión “comemierda”  es la deshumanización del sujeto-manifestante, al cual debe reprimírsele porque no es compatible con México.

#AyotzinapaSomosTodos: una lucha contra la criminalización

Próximos días…repetición incesante de quiénes quieren desestabilizar a México. Repetición de quiénes son los violentos-incendiarios. Una repetición infinita de quiénes son los enemigos del proyecto de nación, que curiosamente no es compartido por la mayoría de la población. Repetición, que sobra decir, es la legitimación mediática de la represión.

Fuimos, somos, seremos… los “desestabilizadores” que no nos cansaremos, porque nos faltan más de 43. Entre niñxs, jóvenes, señorxs, ancianxs…seguimos caminando. Seguiremos caminando, hasta no comer más mierda. Seguiremos haciendo frente a los actos violentos repetidos en el televisor. Diremos: “¡No a la violencia!”, cuando algo no nos cuadre. Haremos frente a detenciones arbitrarias, porque ya nos cansamos de éstas.

No nos cansamos… fuimos miles reunidos para exigir justicia. O bien, nuestro cansancio es contradictorio, es llama que ya no para. Nos seguiremos oponiendo  a este proyecto de nación porque ya nos despojó de 43 estudiantes y un infinito más. No queremos seguir siendo despojados de la vida.

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