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“Prueba de virginidad”, práctica degradante y carente de rigor científico: OMS

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(5 de diciembre, 2014).- En varios países del mundo  se ha documentado la aplicación de una práctica degradante y carente de rigor científico  para “comprobar” si una mujer o joven es virgen, como lo señala la organización defensora de derechos humanos, Human Rights Watch.

Muchas veces este procedimiento, llamado también “prueba de los dos dedos” o es realizado hasta dos o tres veces a una misma mujer debido a políticas o errores burocráticos, así como también se impone a mujeres acusadas de otros delitos, como robo y agresión. Los resultados influyen de manera significativa en la decisión de los jueces, lo que desemboca a que se dicten condenas injustas en muchos casos.

“La práctica de ‘pruebas de virginidad’ es una forma de violencia de género y discriminación”, señaló  Liesl Gerntholtz, directora de la división de derechos de la mujer de Human Rights Watch.. “Las autoridades recurren a esta ‘aun cuando los antecedentes sexuales de la mujer no tienen incidencia alguna a efectos de saber si reúne las condiciones para un empleo o de determinar si fue violada”.

Por este motivo, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de las Naciones Unidas hizo una nueva recomendación incluida en un manual  denominado “Atención de la salud para mujeres víctimas de violencia de pareja o violencia sexual” en noviembre de 2014, indica que los gobiernos deben implementar de inmediato medidas que pongan fin a “pruebas de virginidad”, ya que es una prueba invasiva y degradante además de que “carece de validez científica”.

Asimismo deja en claro que cualquier examen físico debe practicarse solamente con consentimiento informado y centrarse en la atención médica, por lo  que los trabajadores de la salud no deben aplicar en ningún caso este tipo de pruebas.

“Numerosos médicos que consideran erróneamente que pueden determinar la virginidad de una mujer otorgan un falso sustento médico y científico a prejuicios y estereotipos negativos contra mujeres y jóvenes”, aseveró Gerntholtz. “Los gobiernos y médicos deben cumplir con lo establecido en el manual de la OMS para garantizar que se desempeñen de manera ética, respeten la privacidad y la dignidad de las mujeres, y adopten medidas para educar y erradicar el flagelo de las ‘pruebas de virginidad’”.

En muchos países, se ha reconocido que las “pruebas de virginidad” constituyen una violación de los derechos humanos, en particular de la prohibición del “trato cruel, inhumano o degradante” establecida en el artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y el artículo 16 de la Convención contra la Tortura.

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