(15 de diciembre, 2014).- La información difundida por el diario alemán Die Tageszeitung respecto al hallazgo de 36 armas de ese país en Iguala, Guerrero puso al descubierto los vínculos existentes entre la policía y la organización criminal de los Guerreros Unidos.
Según el periódico germano, tres docenas de rifles de asalto Heckler & Koch G36 fueron encontrados durante una inspección a las instalaciones policiacas del municipio.
Debido a que ese tipo de rifles no es encuentra entre la lista de armamento que el gobierno mexicano otorga a las policías, se deduce que fueron entregadas a los uniformados por el grupo Guerreros Unidos.
Pese a que no se ha determinado si dichos rifles se utilizaron para atacar a los normalistas, el hallazgo viola la ley, pues está prohibida la exportación de armas alemanas a países donde hay un historial pobre en materia de derechos humanos.
Aun así, la Oficina Federal de Alemania para la Economía y Control de las Exportaciones (BAFA) reportó la exportación de 9.000 rifles de asalto G36 a México entre 2006 y 2009.
En opinión del activista alemán Jürgen Grässlin, el sistema de monitoreo de Alemania tiene vacíos que han permitido el comercio ilegal de armas.
En entrevista con InSight Crime un agente de inteligencia mexicano explicó que existen 5 niveles de complicidad entre la policía y la criminalidad. En el primero se permite la actuación delictiva.
El segundo nivel se caracteriza por exigir una retribución económica por no interferir. El tercer grado implica protección a los grupos criminales con base en tarifas-
El nivel 4 plantea un trabajo conjunto entre la policía y los delincuentes, mientras que en el quinto nivel la policía ya fue integrada y es un eslabón a manos de la economía criminal.
Con base en dicho esquema, se presume que la policía de Iguala estaría en un nivel 5, pues el cártel de los Guerreros Unidos los habría equipado por considerarlos parte de su agrupación.


