(05 de enero, 2015).- Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, declaró que ve con preocupación cómo México, con la privatización del sector energético camina en sentido contrario a la tendencia energética mundial, pese a ser potencia petrolera en el continente.
El mandatario refiere que un país que entrega su patrimonio nacional a otras manos y que se llevan las ganancias, tarde o temprano va hacia un empobrecimiento de la sociedad. “Ningún país debería dejar en manos de empresas extranjeras la riqueza fundamental de su país. Bolivia lo hizo durante 125 años y nos convertimos en el país más pobre del continente”, expresó.
Cabe recordar que desde hace ya varios años, Bolivia abandonó su ancestral sitio entre los países más pobres de Sudamérica. Actualmente, con el gobierno encabezado por Evo Morales se ubica entre las tres economías de mayor crecimiento en la región. Parte del éxito se basa en su política de renacionalización de sus recursos naturales, principalmente gas y minería.
Al principio, explica el vicepresidente boliviano, la política nacionalizadora de hidrocarburos y minas asustó a las inversiones extranjeras, pero luego de un breve tiempo empezó el auge. En 2013 el promedio de inversión llegó a mil 100 millones de dólares, y en 2014 ascendió a mil 700 millones de dólares, un nivel histórico. “Suena poco, pero hay que tener en cuenta que México tiene una economía 30 veces más grande que la nuestra”.
Otros indicadores aleccionadores, y que la clase política y la sociedad mexicana deberían considerar, a decir de García Linera, son los siguientes: el crecimiento económico de Bolivia para el recién concluido 2014 se espera que sea de 5.5 por ciento (en contraste con el mediocre aumento de poco más del 2 por ciento de la economía mexicana); consiguieron reducir la pobreza 20 puntos en seis años, lo que significa que 20 por ciento de los bolivianos han pasado de esa condición a la clase media; cuentan con reservas internacionales de 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), una de las más grandes de América Latina; y su dinámica del mercado interno les permite soportar la caída de los precios del gas, que fue de 35 dólares en 2008, a 60 dólares en 2011; mientras que al día de hoy se ubica en 55.


