(16 de enero, 2015).- Adán Cortés, estudiante mexicano que protestó en la entrega del premio Nobel de la Paz en Noruega, se unió ayer al movimiento de búsqueda de los 43 estudiantes desparecidos en Iguala, Guerrero, que encabezan los padres de los normalistas. Al respecto, dijo que esta convocatoria es la alternativa ideal ante la falta de resultados del gobierno encabezado por Peña Nieto.
El joven mexicano hizo referencia a la expresión “ya me cansé”, emitida por el procurador Jesús Murillo Karam, y enfatizó que a diferencia de las autoridades, “la ciudadanía no se cansará de exigir respeto a sus derechos”. Agregó que tiene la fe de encontrar con vida a sus “hermanos mexicanos” y expresó su deseo de que más ciudadanos se unan a la causa de los normalistas desaparecidos. “Espero que la sociedad no se olvide, ni deje pasar de lado la desaparición de los compañeros normalistas”, sentenció.
Añadió que a pesar de no tener algún nexo directo con los alumnos de la normal rural de Ayotzinapa, el coraje lo invadió al conocer el caso y exhortó a la población a hacer conciencia e integrarse al movimiento para encontrar la justicia. Asimismo, manifestó su deseo para que la unión que incentivo la organización del movimiento de búsqueda se sostenga y se expanda por el país. “Hay que dejar de pensar en lo individual; los capitalinos, por ejemplo, debemos interesarnos en temas rurales y organizarnos para apoyar a la gente humilde”, aseguró.
Adán Cortés, comentó que durante su recorrido con la brigada de búsqueda pudo notar la realidad de la población, pues visitó colonias marginadas de Iguala en donde percibió cómo viven las familias. Compartió su experiencia de ver como un grupo de 10 niños viven en un área de 4 metros y expresó su indignación ante la desigualdad reinante en el país.
También, el activista demandó a las autoridades darse cuenta del hartazgo generalizado de la población y pidió que los servidores públicos entiendan su labor principal: servir a la ciudadanía, respetar sus derechos, y gobernar sin discriminar.
En relación a su actuar en la entrega del premio Nobel, el estudiante mexicano consideró que fue una locura, la cual cambio su vida. “Estoy consciente que siempre seré el loco que se atravesó en la entrega del premio, pero esto ha cambiado mi vida para bien porque entré en una etapa de sensibilización acerca de una parte que desconocía de mi país”, argumentó.
Fotografía: Yucatan.com.mx




